dimecres 29 de juny de 2011

Presentación "Un extraño en casa"


Un extraño en casa.

“Poder hablar es amarse...
Había asociado la idea del amor a la conversación y se me han quedado unidas irreversiblemente coma la uña a la carne”.
Carmen Martín Gaite

No es fácil comunicarse con nuestros adolescentes, y la convivencia se convierte en un rompecabezas de máxima dificultad en el que es complicado encajar todas las piezas adecuadamente. ¡Nos ha salido competencia! Y es que ahora resulta que nuestros hijos prefieren conectarse con los amigos de la Red antes que comunicarse con nosotros. Y los padres abandonamos al primer ramalazo de nuestro hijo por no saber establecer diálogos con esos adolescentes felices con sus auriculares en los oídos y con el ordenador en marcha.
¿Cómo abriremos la puerta del diálogo? ¿Cómo conseguiremos que nos escuchen y cómo sabremos escucharlos?
¿Cómo podrán interiorizar los valores que les queremos transmitir y que ellos también se plantean, valores tales como la amistad, la bondad, la generosidad, el amor, la responsabilidad, la autonomía o la libertad, si no podemos conversar con ellos?
Procuraremos, en primer lugar, conservar y aumentar el vínculo afectivo que se creó en la etapa infantil de nuestro hijo. Lo fundamental para comunicarse hoy es el afecto que ya tenemos ganado y que proporciona el clima de confianza óptimo. También fomentaremos una aceptación y un respeto crecientes hacia el adolescente, esforzándonos por comprenderle.
Son adolescentes, y como indica su etimología latina, “adolescere” significa que les falta algo para alcanzar esa madurez, que los padres debemos ayudarles a descubrir.
La adolescencia es un recorrido en el que el hijo vive una crisis. Por ello, debe sentirse muy valorado y acompañado para superarla con éxito. Conozco bien a los adolescentes y, aunque parezcan raros, no lo son. Se trata de personas normales sometidas a una revolución hormonal, una revolución que afecta tanto a su aspecto físico como al psicológico; a lo cual se añade su búsqueda de identidad y su necesidad de independencia. El problema es que este deseo de independencia no coincide con el criterio que los padres tenemos de la misma, más próximo a la libertad responsable. Al mismo tiempo, para los hijos, buscar su integración en el grupo crece con mucha fuerza en esta etapa de socialización y será deseable que escojan amigos que no echen a perder lo que hasta ahora hemos construido los padres.
La comunicación es una forma concreta de querer; por lo tanto, abandonarlos a la pandilla, al amigo íntimo o a les presiones de la publicidad o de la red sin hablarles de los beneficios o de las deficiencias que pueden recibir, está prohibido cuando procuramos ser unos padres efectivos, cariñosos y coherentes. Seremos unos padres íntegros que desean buscar todos los medios que están a su alcance para formar a sus hijos.
Os espero en la presentación oficial.
Gracias.

2 comentaris:

  1. El capítulo de salidas de noche, sexualidad o conductas de riesgo con las anécdotas que explicas, Victoria, me ha servido ya el fin de semana pasado. En verano tengo más trabajo. Todos salen más. Gracias por este libro.
    Maria

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  2. Me alegra mucho lo que me comentas. Las salidas de noche de nuestros adolescentes conviene retrasarlas tanto como podamos, buscar alternativas de ocio para que para ellos no sea ya una rutina "su salida" del viernes y comentar entre otros padres amigos todo lo que comportan estas salidas y el horario de las mismas. ¡Ánimo!!!

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