dilluns, 19 de maig del 2014

Valores de cine


Cine de valores en familia

“La educación en valores no tiene término final, porque los valores, en sí mismos, jamás son totalmente poseídos por el educando, sino que siempre pueden ser vividos y expresados con más intensidad”.
Francesc Torralba

A algunos abuelos nos gusta volver a ver películas como Qué bonito es vivir u otras de Frank Capra que nos animan cuando tenemos nuestros bajones; son películas que nos hablan de lo que hubiera sucedido si no hubiésemos existido o nos ayudan a recordar aquellos hechos que han comportado cosas buenas que no habrían sucedido si no los hubiéramos vivido.
Nos adaptamos con ilusión a este siglo porque hoy tenemos, con un lenguaje diferente, buenas películas que nos aportan profundos mensajes. Muchos padres destinan unas horas del fin de semana para ver con sus hijos cine que escogen entre todos para ponerse de acuerdo en la elección.
A modo de ejemplo, escribiré una serie de títulos de buen contenido para nuestros adolescentes, aunque sean de años anteriores:
¿Nos interesa profundizar con los hijos mayores sobre el ingenio y la generosidad? La lista de Schindler o La vida de los otros.
¿Que queremos fomentar el esfuerzo para afrontar las desgracias, amar la profesión y desarrollar la constancia? El pianista.
¿Que deseamos hablar del rechazo a los atentados o la violencia? La vida es bella.
Sobre el respeto a los profesores y la sensibilidad artística: Los chicos del coro. Sobre la solidaridad con los discapacitados: Un mundo a su medida o La fuerza de un ser menor. Sobre la necesidad de fomentar el compromiso social: Hotel Rwanda y un largo etcétera según el sentido común de los abuelos y de los padres y del gusto de cada uno.
Y para finalizar os explico que vimos hace poco con nuestros nietos una excelente película Jappeloup, rodada en el año 2013, basada en la vida de Pierre Durand que se dedica en cuerpo y alma a su pasión, el salto de obstáculos abandonando su profesión de abogado. Apoyado por su padre, lo apuesta todo por un joven caballo en que nadie tiene gran fe: Jappeloup que es demasiado pequeño, extraño, imprevisible.
Después de un fracaso en una competición Pierre toma conciencia de sus fallos y se esfuerza con ayuda de Nadia, su mujer, y de Raphaëlle, la moza de cuadra y llega a ganar la medalla de oro de Saltos en los juegos olímpicos de 1988 en Seúl.
A nuestros nietos adolescentes les gustó mucho y yo pensé que les habría hecho bien. Sin hablar compartimos emociones y el cine les mostró que personas muy valiosas como, por ejemplo, deportistas de élite que ellos admiran, han conseguido ser campeones después de muchas horas de entrenamientos y sudores, con constancia, voluntad y sacrificio.
¡Feliz tarde de cine en familia!

dimecres, 2 d’abril del 2014

Aparcar el amor propio y esforzarse



Aparcar el amor propio y esforzarse

“Nuestro corazón es como la tierra, que tiene una parte de luz y otra de sombras. Descender para conocerlo bien es muy difícil, muy doloroso, ya que siempre cuesta aceptar que una parte de nosotros está en la oscuridad”.Susana Tamaro

“Es a partir del conocimiento de nuestras propias limitaciones, de la aceptación de las que son ineludibles y del esfuerzo para superarlas de donde irradia la labor del educador”.José Ramón Yela

Con Susana Tamaro reconocemos que es doloroso encontrarse entre sombras al conocernos pero, con valentía y con humildad, pondremos medios para superarlos como nos recomienda Yela y así ser referentes para nuestros hijos.

Empecemos por aparcar el amor propio. Podría suceder que nos juzgáramos con excesiva benevolencia, quizás llevados por nuestra vanidad... ¡Si nos compraran por lo que nosotros creemos valer y nos vendieran por nuestro precio real harían un mal negocio!

Se explican los peligros de dar tanta importancia al ego en esta historia:
“Una rana se preguntaba como podía alejarse del clima frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar.
"Déjenmelo a mi - dijo la rana -. Tengo un cerebro esplendido".
Luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba sujetarse a la caña con su boca.
A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía.
Al poco rato pasaron por una pequeña ciudad, y los habitantes de allí salieron para ver el inusitado espectáculo.
Alguien pregunto: "¿A quien se le ocurrió tan brillante idea?"
Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia, que exclamo: "¡A mii iiii!"- desprendiéndose de la caña.
No nos queremos ahogar como la ranita presumida y con sencillez reconocemos nuestras limitaciones.

Se cuenta de Edison que de todos sus logros, quizá el de la bombilla incandescente requirió un particular esfuerzo. Durante ochocientos días, con bastantes de sus noches, apoyado por sus colaboradores, tuvo la paciencia de experimentar con más de mil fibras diferentes, tanto vegetales como minerales y animales. En las últimas semanas, uno de sus colaboradores le preguntó por qué persistía de esa forma en aquel empeño, tras casi mil intentos sin haber conseguido otra cosa que fracasos. Edison le respondió con sencillez: “No son fracasos. En cada experimento he descubierto un motivo por el que la bombilla no funcionaba. Gracias a eso, he logrado saber ya mil formas de cómo no se debe hacer una bombilla”.

Se trata de hacer crecer armónica e integralmente a nuestros hijos, que
han de comprender, como lo comprendemos los padres de familia, que en la vida hemos de avanzar siempre, limando defectos a partir de nuestro conocimiento personal.

Publicado en Revista Hacer familia. Abril 2014

Firmas Sant Jordi 2014 - 23 de abril - en Barcelona:
De 18h a 19h. de la tarde en Librería Garbí - Troa: Via Augusta, 9. (cerca de Diagonal)
De 19'30h. a 20'30h. tarde en Libreria Odessa: Farmacéutico Carbonell, 45. (cerca de Paseo Dom Bosco, calle paralela a Maestro Falla)

Novedad:


Literatura a partir de niños de 5 años. Lectura compartida con los padres de Editorial Baula
Ilustraciones y redacción: Eva Santana.
Consejos sobre el tema tratado para padres y profesores, destacando la educación de las emociones y buscando soluciones a los pequeños problemas: Victoria Cardona

dilluns, 3 de març del 2014

La esperanza, motor de vida



La esperanza, motor de nuestra vida
(Publicado en la Revista Hacer Familia, marzo del 2014)



La esperanza no es la convicción de que todo saldrá bien, sino la seguridad de que tiene sentido lo que hacemos, sin preocuparnos de los resultados.Václav Havel



>;“Ningún pesimista ha descubierto el secreto de les estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una puerta nueva al espíritu humanoHellen Keller



La esperanza es necesaria para gozar de paz y de serenidad y es el resultado de encontrar sentido a nuestra vida que nos ayuda a vislumbrar un futuro mejor para nuestros hijos y para nosotros. Mantenemos la esperanza cuando sabemos que somos queridos y sabemos querer a los demás, el cristiano le añade la convicción que es amado por Dios.

¿Qué cualidades ejercemos cuando tenemos esperanza?: La paciencia y la alegría. Si perdemos la paciencia y la alegría, el desánimo nos invade y todo lo vemos oscuro. La oscuridad se volverá luminosa si tenemos una actitud positiva, nos aceptamos cómo somos y recordamos que nuestra vida es comenzar y recomenzar con ánimo o sin él.

Nos cuenta Jean Giono en "El hombre que plantaba árboles" la vida de un personaje que planta una bellota, espera que crezca y repite este gesto miles de veces. El resultado es que consigue, con los años, transformar el paisaje de una tierra yerma y estéril en fértil, y cambia para siempre la vida de todos los habitantes de su región.

¿Se desanimó Hellen Keller? Probablemente en más de una ocasión porque tenía motivos pero con su coraje y perseverancia - a pesar de ser ciega y sorda - nos dejó un buen testimonio de superación, además de esta frase que encabeza este artículo que nos ayuda a soñar.

Es probable que ni tú ni yo vivamos situaciones como las de Hellen Keller pero tenemos las nuestras: un hijo o familiar conflictivo, una enfermedad, una convivencia difícil con alguien del trabajo, una situación económica precaria que no se resuelve o vivir con el gran dolor por la pérdida de un ser querido.

También tenemos aquellas limitaciones externas del ambiente que nos presionan: generalmente estamos rodeados de noticias escalofriantes que, en el peor de los casos, nos paralizan. Y, el desánimo, el mal humor, la soledad y las inseguridades son terreno abonado para permanecer inmóviles, desesperanzados y sin incentivos.

Procuremos cada uno de nosotros, no perder la esperanza, motor de nuestra vida y, vivamos con ilusión los ideales proyectados, insuflando ánimos a las personas que nos rodean.

dissabte, 25 de gener del 2014

Es súper útil la red aunque sabemos de sus riesgos.


Riesgos en la red

Todos conocemos las ventajas de las redes sociales como escribe sobre este aspecto, Lawrence E. Shapiro, psicólogo, que tiene unos magníficos libros para aprender a tratar a los hijos:
Los servicios de Internet y on-line han abierto nuevos caminos para que los niños aprendan y se comuniquen… los padres deben tomar algunas precauciones si sus hijos pasan demasiado tiempo en el ciber espacio… pero, el peligro más grave recaería en los niños que quedaran atrasados por no gozar de acceso a las nuevas tecnologías”.



Todos necesitamos las redes y sabe mal que haya personas que no puedan acceder a ellas. Sin embargo, encontramos situaciones de riesgo que conviene conocer. La estadística hecha a nivel europeo en enero de 2013, que ha contado con la colaboración de la asociación Protégeles, nos habla de pornografía: el 58,8% de los adolescentes europeos de 14 a 17 años ha encontrado imágenes pornográficas en Internet. El 32,8% de esos menores consideraron la experiencia muy negativa. El 21,3% de los adolescentes españoles está en riesgo de desarrollar una adicción a Internet debido al tiempo que dedica a navegar por la Red, en comparación con el 12,7% de la media europea. Una llamada de atención para todos los padres.

Alarma leer noticias sobre el fenómeno llamado hikikomori (en castellano podría traducirse como «aislamiento»). En Japón se han contabilizado 1.200.000 jóvenes con un grave trastorno social que les empuja a recluirse en su habitación. Normalmente, son hijos únicos o primogénitos que se sienten presionados por la sociedad y que, al creerse incapaces de interpretar los roles sociales que se les exigen, reaccionan con el aislamiento. Son jóvenes de clase alta a quienes sus padres se lo han dado todo; y ahora no hablan con nadie, a duras penas con sus familiares. El mundo exterior no les interesa. Lo peor es que pueden estar encerrados años por miedo a salir. Todo un drama: ¡cómo nos duele el corazón! Vi en un reportaje a la madre de un chico japonés que decía: “se baña cada seis meses y la habitación en la que está recluido, a la que no puedo entrar, está llena de porquería...”.

Aparecido con fuerza en el mes de enero de 2013 tenemos el Informer. Son páginas anónimas de Facebook del ámbito escolar y universitario, en las cuales los alumnos pueden enviar a los administradores de la página sus chismes e insultos para que se publiquen en el “muro” desde el anonimato. Las publicaciones van desde declaraciones de amor, humillaciones de alumnos e insultos, hasta quejas del personal de la escuela o de las facultades universitarias.
El Informer es grave por su anonimato y por esos ataques durante la adolescencia, en la que los jóvenes son más vulnerables porque están buscando su identidad, una identidad que puede quedar dañada por rumores inventados o humillantes. Y aun es más grave cuando se vierten comentarios en los que predomina el trato a la mujer como objeto sexual. Nos preguntamos: ¿el anonimato fomenta conocerse o fomenta la cobardía y la hipocresía?

Para conocer otros peligros de la red como el ciberbullying, el grooming o el sexting os dejo el enlace: Pantallas amigas
http://www.pantallasamigas.net/ con vídeos para enseñar a navegar a los hijos. Me han comentado muchos padres que estos vídeos les han ido bien para explicarlo con ellos al lado para -sin forzarles- darles criterios.

divendres, 17 de gener del 2014

Reyes. Silencio y contemplación.

El arte de guardar silencio. Ponderar la belleza

“Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño. Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría. Y al entrar en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.

Evangelio de San Mateo

Tenemos en este mes de enero la Festividad de los Reyes Magos, unos magos que, contemplando el cielo, siguieron el camino que les indicaba la estrella hasta llegar a la Cueva de Belén. Arrodillados y recogidos en silencio adoraron a Jesús-Dios, un Niño como cualquiera de los nuestros necesitado del apoyo, cariño, ternura y necesitado, también, de sentirse arropado por los brazos de sus padres, la Virgen María y San José. Todo un Misterio de Amor.

Los Magos nos dan un ejemplo del arte de guardar silencio ante la contemplación de la belleza. Un ejemplo que nos ayuda a agradecer las fiestas de Navidad en las que muchos padres, abuelos y nietos nos damos cita en torno al Belén de corcho, musgo y figuritas de barro para celebrar el Nacimiento de Dios. El bullicio ha entrado en nuestras casas: villancicos, poemas, regalos, conversaciones de sobremesa, brindis recordando a los que ya no están entre nosotros y, sobre todo, mucha ilusión y alegría por estar juntos. Probablemente, valorar la belleza de estos días nos ha ayudado a ponderar la importancia de la familia y de los vínculos afectivos que se crean en ella.

También se ha creado un ambiente propicio a la belleza gracias al trabajo de todos. Sin dedicar tiempo a las comidas festivas, a la decoración navideña, al esmero en hacer el pesebre con la colaboración de los pequeños, al esfuerzo por vivir las tradiciones que nos legaron, etc., no hubiera sido posible contemplar la bondad de estos días vividos en familia. Una contemplación que también nos recuerda –como cuenta el Génesis- la mirada complacida de Dios ante la creación. En el séptimo día, Dios, al ver que lo que había creado era bueno y era bello, descansó y contempló la obra creada de la nada.

Tú y yo también buscamos tiempo para la contemplación del trabajo hecho en casa para ser útiles a los nuestros, y del trabajo profesional hecho con pulcritud. Muchas veces las prisas nos restan tiempo de descanso para ponderar en silencio lo que tenemos y lo que vivimos.
Ponderemos y contemplemos, desde el interior de nuestro corazón, toda la bondad de estos días de Navidad, de las risas inocentes y de la vitalidad extrema que tienen nuestros pequeños y, también, de la sabiduría y silencios de nuestros mayores.

Y ahora, acompañemos a los Reyes de Oriente en su visita a Belén y gocemos en silencio del Misterio de Belén.

(Artículo mes de enero Revista Hacer Familia)


divendres, 10 de gener del 2014

Ya nada será como antes


Ya nada será como antes



Es magnífico saber que mi futuro, el de muchas cosas y el de las personas que me rodean, en cierta manera, si bien aun en pequeña medida, dependen de la decisión que yo tome en cada momento.


VIKTOR E. FRANKL



Viví la primera infancia de mis hijos con toda la ternura y conocimientos de mis estudios de maestra; en su etapa adolescente hice todo lo que el sentido común y el amor me hacían ver y, al cabo de unos años, con los hijos ya maduros, contemplé el «nido vacío» con la esperanza de que cada uno de ellos viviera feliz su proyecto de vida. Siempre he valorado su autonomía y libertad. Ser abuela me ha hecho revivir con serenidad momentos de una belleza extraordinaria, a la vez que me ha supuesto un esfuerzo para adaptarme a cambios que me llevan a afirmar con toda sinceridad: «Ya nada será como antes, pero puede ser mejor si yo quiero».

Por esto os digo: «ya nada será como antes» y el futuro es un pequeño misterio, un misterio que podréis ir desvelando y construyendo con vuestra aportación y decisiones.

Han quedado lejos aquellas preocupaciones por el llanto del bebé que reclamaba su alimento, el calendario de vacunaciones, la emoción por el primer día de guardería o la inquietud por encontrar un «canguro» cualificado que resolviera la compañía del pequeño en aquella inoportuna fiebre que os hacía planificar de nuevo vuestras ocupaciones habituales.

Se han acabado aquellos días de alegría desbordante que compartíais esposa, marido, abuelos, hermanos y tíos al escuchar por primera vez unos pequeños sonidos guturales que os parecían palabras dirigidas a cada uno de vosotros, o aquellos otros en los que, con los brazos abiertos, animabais al pequeño a dar su primer paso.

No recibiréis ya aquellos abrazos y besos espontáneos en los que la boca abierta del bebé quedaba incrustada a vuestra mejilla y os provocaba una agradable sacudida de ternura inexplicable en vuestro corazón. Ni contemplaréis sus manitas regordetas encajando con seriedad – como si le fuera la vida en ello − un cubo dentro de otro, ni aquellos primeros dibujos que os hacían sospechar el nacimiento de un artista que perpetuaría vuestro apellido.

Vuestros hijos nunca más llorarán cuando salgáis de casa ni os recibirán, cuando regreséis, con aquellos chillidos y saltitos entre nerviosos y alegres en espera de vuestro fuerte abrazo, de que os cambiéis vuestra ropa de trabajo y dejéis vuestra cartera para jugar con ellos.

No volveréis a arroparlos en la cama, a contarles el cuento diario, la canción o los juegos que inventabais con el ingenio de vuestro amor, tapándole y destapándole la cabeza con la sábana simulando sustos, ni a darles el beso de buenas noches, ni a despertarlos por la mañana para llevarlos a la guardería somnolientos.

No volverán las idas al parque vigilando que no se trague la tierra del arenero, ni las pompas con la espuma del jabón a la hora del baño, las excursiones felices con bocadillos, ni aquellas tertulias con vuestros compañeros de fatigas a la salida del parvulario.

No gozaréis del poder que teníais para decidir qué ingrediente nuevo introduciréis en su alimentación, ni de que os obedezcan con diligencia al decretar la visita del parque temático con toda la familia. ¡El poder se ha terminado!

Y ¿dónde queda aquella época de oro de los siete a los diez años, en que vuestro hijo se hacía el bocadillo para la escuela, se organizaba la vida en casa sin hacer mucho ruido e iba a las actividades que habíais pensado con vuestro esposo sin ninguna oposición por su parte?

Aquella iniciativa y creatividad de las mil trenzas que hacíais en el abundante cabello de vuestra hija o a aquel corte de pelo de vuestro hijo, construyéndole una imagen moderna y atrevida, también las habéis perdido. Tenéis que reconocer que casi, casi, lo único que os producía un desasosiego serio era, a final de curso, la coincidencia del día de la fiesta del colegio con el campeonato del deporte de vuestro hijo, escogido entre todos con tanta ilusión.

¡Ya nada será como antes pero –si queremos- podrá ser mejor!

Nuestra historia y la de nuestro adolescente dependen de nuestra forma de actuar y de las decisiones que tomemos en este nuevo papel de madre o padre de adolescente.



FELIZ 2014, Año de la família.


diumenge, 15 de desembre del 2013

Compaginar el afecto con la autoridad

Compaginar el afecto con la autoridad



Compaginar el afecto con la autoridad




“Sé amable, cada persona que encuentras por el camino está librando su propia batalla.”

Platón



Madres y padres deseamos que nuestro hijo sepa que le queremos, que tenga un buen comportamiento, que sea respetuoso en un mundo cada vez más plural, que sea independiente y que tenga su personalidad con criterios firmes llenos de bondad.

Por encima de todo, también deseamos que sea capaz de ser feliz conquistando cada día su libertad tomando decisiones responsables.

Para conseguirlo, nuestro hijo necesita de una buena autoridad, no la autoridad del “mando y ordeno porque lo digo yo”, sino de una autoridad meditada y puesta a su servicio.

Nuestros hijos -como nos recuerda Platón- también libran sus batallas y los padres hemos de dar mucho afecto y amabilidad para acompañarles y hacernos obedecer, sin ahogar iniciativas. Ese afecto se concretará en la primera infancia en pautas, límites y rutinas, y, en la etapa adolescente en los horarios del tiempo de estudio, de la red, de las actividades extraescolares y de las salidas con amigos. Muchas veces, nuestro pequeño necesitará que se le insuflen ánimos con besos y abrazos y, nuestro adolescente, agradecerá – aunque no lo demuestre - una sonrisa, un toque en la espalda o un gesto amable para motivarle cuando algo le cueste.

Leí en una entrevista a Inés Sastre, modelo y actriz española, lo que respondía a la pregunta - “¿Eres una madre estricta?”: - “Sí, soy estricta, pero doy mucho afecto a mi hijo. Mantengo una cierta autoridad y mucha estructura. Creo que tanto los chicos como los adultos necesitamos afecto combinado con autoridad”. Me gustó y me inspiró el título de esta reflexión.

La autoridad se ha de basar en el testimonio y el prestigio de los padres, sin sobreproteger ni dominar con imposiciones arbitrarias que deterioren la autonomía. No se trata de contrariar continuamente a los hijos, ni de ser tan permisivos que obtengamos como resultado unos hijos “tiranos”. Actuemos con sentido común buscando hacerlo todo con cariño.

En la adolescencia, – etapa de especial rebeldía - convendrá mostrarles que personas muy valiosas como, por ejemplo, deportistas de élite que ellos admiran, han conseguido ser campeones después de muchas horas de entrenamientos y sudores, con constancia, voluntad y sacrificio.

Tener hijos obedientes no es un capricho, ya que enseñándoles a obedecer, les hacemos el favor de responsabilizarles y de que sepan hacer frente con decisión a las dificultades que tendrán que afrontar en el futuro. Nos relacionaremos siempre con ellos con una actitud positiva llena de simpatía, generosidad y afecto.