dimecres, 11 de març del 2015

Asertividad "versus" toxicidad

Asertividad versus toxicidad
“El corazón ve cosas que el ojo no puede ver. No conozco otro signo superior que el de la bondad”.
(Proverbios)
Nuestros hijos y nosotros mismos tenemos una manera de ser y de hacer según unos criterios que hemos ido interiorizando a lo largo de los años.Podemos enseñar a nuestros hijos a tratar a los demás sin menospreciar a nadie y motivarlos para que sean recios a la hora de saber decir Sí y No.Ese comportamiento, cuando se ha ejercitado la superación personal, nos hará ser asertivos  que es, sencillamente, tener empatía, flexibilidad, autocontrol y autoestima, habilidades de la cuales ya he hablado en este bloc.
La asertividad es una habilidad social que se puede cultivar y mejorar; pieza fundamental para encajar en el rompecabezas de la convivencia y que enseñamos a nuestros hijos con el testimonio personal.
Si reflexionamos juntos destacando la importancia de la asertividad, es para evitar las toxicidades que pueden influir negativamente en nuestro estado de ánimo y en el de nuestros hijos. (Hará falta tenerles confianza, sobre todo si son adolescentes, para comunicarnos a fondo si observamos  amistades o relaciones perjudiciales o, incluso, invitar a casa al “personaje” que nos parece que los intoxica, para conocerlo bien).

Tengo que deciros que pienso que no hay personas tóxicas… nunca me ha gustado etiquetar… pero sí que hay comportamientos tóxicos, que pueden desestabilizarnos y amargarnos la vida.

Distingamos la toxicidad de las personas que tratamos, controladoras y dominantes, cuyas quejas y comentarios negativos menudean en sus conversaciones, así como, su insensibilidad para ponerse en el lugar del otro.



diumenge, 8 de febrer del 2015

El valor de la gratitud

El valor de la gratitud

(publicada en fluvium.org, de Victoria Cardona
)

"La gratitud no es sólo la mayor de las virtudes. 
Está emparentada con todas las demás". 
Marco Tulio Cicerón



Un día en mi casa veía la película Los chicos del coro, dirigida por Christophe Barratier, que narra la vida de Clément Mathieu, un profesor de música en paro que en el año 1949 trabaja de vigilante en un internado de reeducación de menores, película, pues, basada en una historia real. En el momento preciso que yo recordaba que me había impactado en el cine, retrocedí en el DVD para escuchar la frase en la que se nota el cambio de actitud del pequeño cantor, protagonista de la historia.
Recordemos la escena:
        Han invitado al Patronato del reformatorio para que escuche cómo cantan los niños. La fama de la coral ha llegado a sus oídos. En un rincón está Morange, disgustado, sin querer participar. Cuando se une al final de la canción, se establece la mirada de complicidad entre el niño y su profesor. Es cuando Clément Mathieu piensa emocionado: "En los ojos de Morange, que llevaba también mi compás, leí de pronto muchas cosas: el orgullo, la alegría de sentirse perdonado y también y, esto era nuevo para él, casi agradecimiento".
        El descubrimiento de un niño, atrapado por el dolor, que muchos de nuestros hijos lo conocen en la primera infancia si los padres somos también agradecidos.
        Saber agradecer repercute en la bondad personal, favorece las relaciones familiares, la de amistad y ayuda a nuestro hijo a valorar el trabajo del profesor --en su etapa escolar-- para tratarlo con respeto.
        Quiero destacar que dar las gracias es una de las primeras palabras que hay que enseñar en los primeros pasos de nuestros hijos pequeños y la primera para repetirla en familia con total sinceridad, un término que debe salir del fondo del corazón.
        En casa y en el colegio muchos niños aprenden el agradecimiento a partir de filmes que se ven y se debaten luego en familia o con profesores y compañeros de aula.
        El cine es importante para que se asimilen en la vida muchos valores; no sólo el de la gratitud que aparece en Los chicos del coro sino en otras que elegimos para ver con nuestros hijos.
        El productor de "La misión" y "Carros de fuego", David Puttnam, opina: "Las películas son mucho más que entretenimiento: sirven para reforzar o socavar los valores de una sociedad. Como cineastas, tenemos una gran responsabilidad porque dejamos una impronta de imágenes y pensamientos que duran toda una vida".
        En estas dos películas del citado productor encontramos valores como la amistad, la lealtad, el amor a los demás por amor a Dios, el esfuerzo, el compañerismo o el espíritu de sacrificio.
Muchas películas de juventud han quedado en nuestra memoria, es por ello que, como padres, nos importa dirigir el buen gusto de nuestros hijos en edades en que el cine influye en ellos.

(He añadido al artículo que mandé a Fluvium, el cartel de Jappeloup porque la vi este fin de semana (alquilada en el vídeo cercano) y la recomiendo para verla en familia y comentarla).

dimarts, 20 de gener del 2015

Autoridad y libertad en la educación de los hijos.

Autoridad y libertad en la educación de los hijos.

Con ilusión os presento la edición de este libro que se puede encargar y comprar en vuestra librería, editado por EUNSA. /Edición de bolsillo, precio módico).
Os dejo enlace de Casa del Libro:
http://www.casadellibro.com/libro-autoridad-y-libertad-en-la-educacion-de-los-hijos/9788431330286/2494883
Muchas veces os he recordado en este bloc la necesidad de educar en la libertad y de fomentar en nosotros esta autoridad buena para llevar a cabo este ideal prioritario en educación.
Me encantaría recibir vuestros comentarios una vez leído el libro. He procurado escribir para madres, padres, tíos, tías, adolescentes... todos, todos, queremos vivir la libertad y ser felices. ¿Cómo?
...

Cervantes le hace decir al Quijote: ... por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.

dimarts, 23 de desembre del 2014

Feliz Navidad y un Año 2015 solidario que conlleve la paz.

Feliz 2015
Con esta imagen de la Sagrada Familia de Barcelona de Gaudí os dejo una reflexiones publicadas en la Revista Hacer Familia en enero de 2014, ponderando la contemplación y el silencio!
Con estas palabras os dejo mi felicitación de Año nuevo. Los Reyes Magos dejaron en Belén después de caminar y caminar siguiendo la estrella lo mejor que tenían. Tu y yo nos esmeramos en dejar a los nuestros juguetes elegidos con ilusión, pruebas de solidaridad con los que estan solos y pasan necesidades. Nuestra compañía y amor ha de ser semejante a la que ofrecieron José, María y los Reyes al Niño, nacido, pobre y desnudo en la Cueva para salvar al Mundo. Un mundo hoy necesitado de Amor y de Paz.

“Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño. Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría. Y al entrar en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Evangelio de San Mateo

Tenemos en este mes de enero la Festividad de los Reyes Magos, unos magos que, contemplando el cielo, siguieron el camino que les indicaba la estrella hasta llegar a la Cueva de Belén. Arrodillados y recogidos en silencio adoraron a Jesús-Dios, un Niño como cualquiera de los nuestros necesitado del apoyo, cariño, ternura y necesitado, también, de sentirse arropado por los brazos de sus padres, la Virgen María y San José. Todo un Misterio de Amor.
Los Magos nos dan un ejemplo del arte de guardar silencio ante la contemplación de la belleza. Un ejemplo que nos ayuda a agradecer las fiestas de Navidad en las que muchos padres, abuelos y nietos nos damos cita en torno al Belén de corcho, musgo y figuras de barro para celebrar el Nacimiento de Dios. El bullicio ha entrado en nuestras casas: villancicos, poemas, regalos, conversaciones de sobremesa, brindis recordando a los que ya no están entre nosotros y, sobre todo, mucha ilusión y alegría por estar juntos. Probablemente, valorar la belleza de estos días nos ha ayudado a ponderar la importancia de la familia y de los vínculos afectivos que se crean en ella.
También se ha creado un ambiente propicio a la belleza gracias al trabajo de todos. Sin dedicar tiempo a las comidas festivas, a la decoración navideña, al esmero en hacer el pesebre con la colaboración de los pequeños, al esfuerzo por vivir las tradiciones que nos legaron. No hubiera sido posible contemplar la bondad de estos días vividos en familia. Una contemplación que también nos recuerda –como cuenta el Génesis- la mirada complacida de Dios ante la creación. En el séptimo día, Dios,  al ver que lo que había creado era bueno y era bello, descansó y contempló la obra creada de la nada.
Tú y yo también buscamos tiempo para la contemplación del trabajo hecho en casa para ser útiles a los nuestros, y del trabajo profesional hecho con pulcritud. Muchas veces las prisas nos restan tiempo de descanso para ponderar en silencio lo que tenemos y lo que vivimos.
Ponderemos y contemplemos, desde el interior de nuestro corazón, toda la bondad de estos días de Navidad, de las risas inocentes y de la vitalidad extrema que tienen nuestros pequeños y, también, de la sabiduría y silencios de nuestros mayores.
Y ahora, acompañemos a los Reyes de Oriente en su visita a Belén y gocemos en silencio del Misterio de Belén.  

Hoy, ya vigilia de Reyes añado a mi reflexión anterior mi deseo de que seáis muy felices. Seguro que los que tenéis hijos pequeños viviréis con ilusión esta fiesta en la que, recordando a los Magos, procuráis que en casa procuráis que todos tengan un regalo y enseñáis a vuestros hijos a compartir con los que no tienen. 

dimecres, 29 d’octubre del 2014

Introducción a la educación de la afectividad y sexualidad (1)






Afectividad y sexualidad (1)



"Vivir únicamente conforme los dictados del cuerpo puede conducirnos, aparentemente, a un estado de placer y bienestar, pero también nos puede llevar hacia la destrucción y el mal, porque el cuerpo sin el dominio de la inteligencia se convierte en una masa ciega que avanza a tientas".
Francesc Torralba


Hoy empiezo una serie de reflexiones sobre Afectividad y sexualidad en mi bloc.

Me parece un tema fundamental para la reflexión de padres de adolescentes porque la sexualidad siempre está relacionado con la afectividad y no la podemos tratar separada de los sentimientos y de los valores que queremos que descubran nuestros adolescentes.

Interesa en primer lugar que nos comuniquemos con confianza con ellos y procuremos espacios relajados para saber que piensan, que grupos de amigos tienen o que influencias positivas o negativas reciben.

La mayoría de las encuestas afirman que los hijos adolescentes no hablan de sexualidad con sus padres y que, en cambio, lo desearían. Sería un gran disparate no haber creado la suficiente confianza para comunicarse con franqueza sobre este tema tan trascendental para su felicidad. Pero, por lo que se ve, no lo hemos conseguido.

A pesar de estos informes no perdamos la esperanza; también hay muchos padres que viven una buena armonía en casa y tienen menos problemas; están disponibles para hacer cumplir las reglas de juego establecidas y saben que en la educación de la sexualidad interviene la voluntad.

La educación de la voluntad fomenta el esfuerzo y anima al hijo a considerar su dignidad para tratar con respeto su cuerpo y el de los demás.
Cuando hablamos de sexualidad no sólo nos referimos a un instinto biológico sino a una gran variedad de sensaciones que están integradas en la globalidad de la persona.

Una forma práctica de transmitir valores es ayudarlo a vivir sin egoísmos: «piensa más en los otros», «sí a la generosidad», «esfuérzate más"...  Enseñaremos que es necesario renunciar, en muchos casos, a una pequeña satisfacción del momento para obtener, más tarde, una gratificación mayor.

Esos valores no los transmitimos haciendo cosas extraordinarias, sino en lo más cotidiano. De nuestro hijo podemos conseguir, con calma y sin ponernos nerviosos, su participación en el hogar, el esfuerzo para el estudio, que sea amable con sus hermanos, un horario límite para estar conectado a la red, un tiempo para la diversión, el dominio de sus prontos, y otros pequeños objetivos que le ayudarán a sentirse útil, superar la pereza y aumentar su autoestima al ir consiguiendo los retos sugeridos; así obtendrá su personal satisfacción.

Todos estos valores a los que hoy me estoy refiriendo para introducirme en la educación de la sexualidad de nuestros hijos conformaran su manera de ser y son una buena preparación para educar en el amor.

Los padres sabemos que la educación sexual está íntimamente ligada a la afectividad y que no es una asignatura técnica que, cuando se aprueba, se pasa al curso siguiente. 

Hemos de estar atentos a los sentimientos que crecen en nuestros hijos, sentimientos que van desde desengaños o enamoramientos imaginarios, fluctuantes y sucesivos, hasta aspiraciones e ideales para cambiar el mundo.

De todas formas, pensemos que los enamoramientos tienen mucha intensidad en la adolescencia, y algunos pueden llegar a buen puerto.

No olvidemos que no podemos convertir en mono- tema con los hijos la sexualidad cuando estamos perplejos por las malas noticias que recibimos sobre las enfermedades de transmisión sexual, para ver si así los asustamos. Se trata de motivarlos haciéndolos reflexionar sobre la dignidad de su cuerpo y el de los demás, de animarlos a que sus preocupaciones sean ocuparse del cuidado de los amigos, las aficiones, la participación en la escuela, la solidaridad, la amistad...

Nuestro hijo no es un ser que sólo se deja llevar por el instinto, sino que tiene su dimensión espiritual, se hace preguntas trascendentes, tiene un alma que se remueve cuando ve comportamientos extraños y busca la verdad para ser más libre. Todos los padres queremos su libertad, que lo hará feliz.

Rechazamos la manipulación y las esclavitudes de ideologías materialistas y hedonistas, que lo podrían enajenar y hacerlo caer en conductas de riesgo.

La verdad la tenemos que dar los padres valorando su dignidad y tratándolo como se merece, y merece mucho.

Es de la Dra. Edelmira Domènech, catedrática de Psiquiatría de la UAB, esta frase

"Es urgente entender que quienes forman parte de la sociedad de los adultos son los encargados de educar, guiar y pasar el testigo a los que vienen detrás, y que no pueden abandonar la constancia y que miren con cariño a los adolescentes, descubriendo los aspectos positivos de los cuales son portadores".

Los padres somos los más competentes para resolver todas las dudas e inquietudes que tengan; se tendría que haber hecho antes de llegar a la adolescencia, pero siempre estamos a tiempo antes de que los medios de opinión o los ataquen con imágenes pornográficas o visiones reductoras de la sexualidad humana. La verdad en boca de los padres es mucho menos compleja que la que recibirán del citado material.

Conviene emplearse a fondo en valores, en autodominio, en generosidad para educar la sexualidad de nuestros hijos... A algunos padres les han devuelto el suyo a casa porque su pareja ha encontrado un hombre o una mujer con la afectividad dañada o con un ego insoportable.


Para reflexión la frase que encabeza la página de mi amigo Francesc Torralba, filósofo.

Seguimos…

dimecres, 8 d’octubre del 2014

Educación sin respeto, es imposición


Educación sin respeto, es imposición

“Respeto no quiere decir miedo y sumisa reverencia, denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere: mirar), la capacidad de ver una persona tal como es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse de que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De esta forma, el respeto implica la ausencia de explotación”.
Erich Fromm


Hace poco estaba dando una charla en una escuela sobre “Compaginar la autoridad-prestigio con el afecto-cariño”. En el coloquio pedí a los asistentes que me dijeran qué cualidad les parecía más importante para educar a los hijos. La mayoría nombraron el respeto.

Mafalda, en la imagen que ilustra la entrada de hoy, pide a su manera respeto por parte de su madre, y lo hace como sabe: levantando un poco la voz, porque se ve pequeñita delante de ella y tiene miedo de que no la va a escuchar…, en el fondo, ¡reclama respeto!

No podemos tener autoridad si no tenemos el respeto suficiente a cada hijo: cuando son pequeños dejándoles que tengan iniciativas y, más adelante, haciéndoles crecer en libertad y responsabilidad. “No se puede ser a la vez tirano y consejero”, dice Gandalf en El Señor de los anillos. Una frase como esa ya nos predispone a entender que no hemos de tiranizar a los hijos sino acompañarlos. Y la mejor forma de hacerlo es siendo muy respetuosos.

Nuestra libertad personal, bien que la queremos. Todos nos molestamos cuando nos presionan, nos controlan o nos quieren organizar. ¿Por qué no nos aplicamos el cuento y valoramos las diferentes maneras de ser de nuestros hijos para hacernos buenos amigos y consejeros de ellos, y no unos “mandamases”?

Si es necesario dar nuestra opinión para evitarles un daño seguro que lo haremos; pero si pretendemos ser personas prudentes y discretas no nos tendíamos que conceder el lujo de entrar en espacios que no nos corresponden, ni conviene que continuamente demos nuestro parecer al adolescente, al familiar, al compañero o al amigo. Los consejos se dan cuando nos los piden pero, a menudo, una mirada afectuosa es mejor que mil palabras y demuestra toda nuestra comprensión.

También es evidente que no hemos de ser unos padres que piensan que lo saben todo; con respeto escucharemos la opinión de los otros. No es conveniente andar tan seguros y prepotentes por la vida, de forma que parezca que no necesitamos nada de nadie (aquello de “a mí nadie me ha de decir cómo tengo que educar a mi hijo”). Si no sabemos escuchar nos equivocamos: puede que aquella vecina a la que le dejamos el niño cuando precisamos salir, sabe mejor que nosotros cómo juega y se comporta con sus amigos, y nos podría dar algunas ideas.

No seamos dogmáticos. Hoy, para convivir democráticamente con los que nos cobijamos bajo el mismo techo, tenemos que captar las distintas sensibilidades para no quedarnos con nuestros prejuicios, etiquetas o criterios desfasados sobre el día a día de nuestros hijos en la escuela o en el tiempo de ocio.



El respeto, el saber escuchar y aceptar la opinión de los demás, también serán para nosotros las cualidades más valoradas si nos proponemos vivirlas con constancia.

dissabte, 6 de setembre del 2014

Entrada al "cole"

Entrada al "cole"

Entrada al “cole”

Terminado el tiempo de vacaciones, volvemos al curso escolar: pequeños y adolescentes están de vuelta al colegio.

Estos últimos días estuviste preparando con los tuyos: ropa, bolsas, estuches de lápices con la punta bien afilada; quizás tuviste de comprar una mochila nueva -la del curso pasado estaba hecha un desastre y no la has podido reciclar- y unas deportivas.
¡Andar con zapatos nuevos nos da a todos mucha moral para empezar el curso!
Reemprendemos el ritmo de la vida ordinaria, el orden habitual del hogar y del trabajo. ¡Un alivio para la mayoría de ciudadanos del mundo!

Animaste a los pequeños que tenían sus cuadernos de verano a terminarlo a toda prisa y has cuidado muchos otros detalles para que la puesta a punto del primer día del colegio fuera inmejorable.
 
Los más pequeños de tu casa van recordando contigo el nombre de los amigos y amigas con los que se encontraran al empezar el curso, crees que así no les costará tanto la separación y aceptarán mejor el cambio, aún resuenan en tus oídos, cabeza y corazón los llantos del benjamín de tus hijos al empezar la escuela infantil. ¡Conviene el proceso de adaptación! Tus hijos adolescentes están desde hace días “colgados” al
WhatsApp compartiendo las experiencias de verano con los de su grupo.

Nuevo curso, nuevos retos:
Solo hace falta proponernos pequeños objetivos. Uno de ellos es el de vivir con serenidad y con la ilusión de querer a nuestros hijos, el hecho de demostrar calma y dar cariño a los nuestros es un bien que facilita la obtención de buenos resultados educativos. Tenemos una página en blanco para ir concretando que medios pondremos para mejorar el ambiente de casa.

Para finalizar dejamos esta reflexión de la vida diaria, un poco de caricatura de la realidad cotidiana:

Tienes a tus pequeños desayunando antes de ir hacia la escuela; estas pensando en la reunión de primera hora de la oficina y mientras pones la lavadora de ropa vas diciendo a los “peques” estas frases: “daros prisa que hemos de llegar puntuales al colegio”, “¡ahora te has manchado!, “rápido dame la camiseta, vete a buscar una de limpia”, “no te olvides el bocadillo”, “no molestes a tu hermano, no os peleéis”, “llegaremos tarde”. Salís todos acelerados, llegáis a la puerta del colegio: “adiós, portaros bien”. Crees que todo ha ido bien: “ahora me concentro en la reunión de trabajo y en las ideas geniales que debo aportar”.
Luego reflexionas y te preguntas:
¿Cuántos besos y caricias he entregado a mis pequeños al levantarse de la cama?” “¿Les he hablado de ofrecer a Dios, el estudio, el juego el día de hoy?” ¿He dialogado con ellos mientras tomaba mi café con leche, interesándome por sus cosas?”
-“Siempre estoy a tiempo de rectificar. Luego los iré a buscar al “cole” y les preguntaré por sus cosas, los abrazaré… Mañana podré esforzarme para no contagiar mis prisas y amoldarme a su ritmo que no es el mío”.
¡Serenidad!

Os deseo alegría y felicidad en familia y agradecimiento hacia los docentes que procuran promover la curiosidad intelectual de nuestros hijos para preparar hombres de bien para un futuro mejor.
Me permito dejarte el enlace de Troa librerías en la que encontrarás la reseña y valoración de mis reflexiones sobre la complicidad entre familia y escuela. Puedes adquirir el libro a través del enlace de cualquiera de las librerías del grupo o comprarlo en la ciudad en que vives: http://www.troa.es/libro/quien-educa-a-mi-hijo_646640

Os dejo entrevista de Ràdio Andorra. Promama LLibres Company, con Lourdes Prat:
Programa “Llibres Company” a Ràdio Andorra:

http://www.andorradifusio.ad/programes/llibres-company Desde el minuto 20’00 al 35’00 Presento "¿Quien educa a mi hijo?" "En octubre lo tendremos en edición digital!