dimarts, 12 d’abril del 2016

Afectividad y sexualidad (II)


Afectividad y sexualidad (2)





Afectividad y sexualidad (2)

Seguimos con el tema iniciado en otra entrada del bloc para reflexionar sobre la afectividad y la sexualidad en la educación de los hijos.
Me viene a la mente el verso de Antonio Machado:
¿Tu verdad?
No, la Verdad.
Y ven conmigo a buscarla
la tuya la puedes guardar

Sin banalizar la sexualidad
No queremos, que nadie externo a la familia reduzca el sentido de la sexualidad; no queremos que la banalicen... ¡Ya me dirás qué bien puede hacer a nuestro hijo ser tratado como un objeto, cuando es una persona con inteligencia, sentimientos, voluntad!
No podemos abandonarlo a la información que recibe fuera del espacio de la familia desde páginas web, libros, guías y vídeos, ni en una clase para aprender a ponerse un preservativo. Tampoco la sexualidad puede quedar reducida a un fenómeno lúdico ni a la moda de explorar nuevas formas de prácticas sexuales. He tenido conversaciones con chicos y chicas de quince años que, después de haberlas practicado, han quedado afectados psicológicamente cuando han escuchado un: «hemos terminado» sin ninguna otra explicación. 
Me preocupó lo que escuché de una psicóloga en una entrevista radiofónica:
“Cuando estamos fuera un fin de semana telefoneamos a casa diciendo que llegaremos dentro de una hora. Así, mi hijo, que se ha quedado en casa con una amiga del instituto, ya está avisado”.
Del mismo estilo es el comentario de aquel padre que me contaba con aire de progre, rico y moderno: «He pagado el hotel de dos días y dos noches a mi hijo, para que vaya con una amiguita a pasar el fin de semana». Una minoría de padres ven al adolescente como una criatura que vive el mejor momento de su vida, «para pasárselo muy bien, sin ninguna responsabilidad»; diríamos que casi les da envidia no estar en su lugar y lo expresan así: «que lo pase bien ahora que puede...».
Frases como: «Sé OK, no seas K.O.» o «quiero ser singular», eslogan de una comarca de Tarragona para que huyan de los peligros del alcohol, me parecen más positivas.
Por desgracia, el consumo de alcohol va en aumento, como lo demuestra el resultado de una encuesta de la Fundación Alcohol y Sociedad de España: El 47% de los adolescentes aseguran que sus padres saben que consumen alcohol, mientras que sólo un 20% dicen que sus pares no son conscientes de que lo hacen. Una se pregunta: ¿quizá no los abrazamos cuando vuelven de noche? ¿No sabemos que si están bebidos pierden el dominio sobre su persona?
Muchas veces hemos de animarlos a no querer ser iguales a Kate Moss o a Pete Doherty, algunos de sus ídolos, amigos de drogas y el alcohol, como decíamos en el capítulo anterior. La gracia está en la originalidad y en tener personalidad, no en seguir a una hipotética mayoría.

Vivir la Naturalidad y sinceridad
Si sabemos decir «no» al maltrato o a la violencia cuando vemos una película donde la gente se mata sin pensarlo, ¿por qué no podemos decir «no» a una sexualidad desvinculada de la afectividad que conduce a una visión incompleta de la misma? Normalmente los hijos escuchan, lo agradecen, lo piensan y se «les queda» para estar en condiciones de tomar sus decisiones con libertad responsable.
El hombre es libre cuando sabe escoger, y los padres tenemos que hacer entender a nuestros hijos que la liberación sexual y la promiscuidad son opciones que no liberan, sino que esclavizan.
Son del libro No se lo digas a mis padres (Ariel, 2004) de Pilar Guembe y Carlos Goñi estas palabras:
“La promiscuidad sexual en la adolescencia se debe más al exceso de estímulos externos que no al desajuste hormonal de esta etapa (…). Llegados a cierta edad, podemos hacer ver a nuestros hijos que, aunque tengan la madurez fisiológica suficiente para mantener relaciones sexuales, no tienen la madurez psicológica ni personal suficiente para desarrollar su sexualidad”.
Debemos vivir la confianza para hablar con nuestros hijos siempre y en todas las circunstancias. Nos podría parecer más complicado hablar de sexualidad cuando los padres están separados, pero se puede hacer perfectamente si se apartan los rencores mutuos en bien del hijo y acuerdan, con seriedad, la manera de dialogar con él para ayudarlo sin que quede afectado por la separación.

Nuestro hijo debe estar en medio de nuestras peleas, lo harían sentir incómodo y culpable. Si no se evitar por alguna anomalía en la relación, convendrá recurrir a ayuda externa, comenzando por los abuelos, que son personas adecuadas porque quieren a los nietos, a un hermano mayor, un tutor de la escuela, un psicólogo o un mediador de confianza.
(Proximamente "entrada" 3 y firmas Sant Jordi en Barcelona)



diumenge, 28 de febrer del 2016

La lealtad en la amistad excluye la crítica y favorece la sinceridad




La lealtad en la amistad excluye la crítica y favorece la sinceridad


La amistad es una relación de reciprocidad donde especialmente la confianza juega un papel importante. Es un valor que ayuda a ser mejor y desde este nivel lo reflexionaremos. En el hogar, nuestros hijos e hijas encontrarán el modelo para vivir sin estar aislados y para aprender a crecer y a madurar personalmente. La amistad es un compartir afectos, anima a darse y a dar, a recibir y a comprender al otro, no por pura simpatía, sino por el conocimiento que se fomenta con el trato.

Aspectos importantes para vivir en familia y educar a los hijos en el valor de la amistad: 

1. Los padres deben procurar no ser dogmáticos y saber preguntar con delicadeza, sin herir la sensibilidad. Confiar siempre en lo que dicen sus hijos y creer todo lo que les explican. Saber corregir con suavidad, pero con la sinceridad que crea el vínculo afectivo de la relación padres-hijos. Aprovechar momentos de descanso para disfrutar juntos de las aficiones de los hijos.

2. Que en la familia no se haga nunca ninguna crítica, ni juicio, ni murmuración de nadie. Recuerdo haber leído "el triple filtro" de Sócrates : Cuando a él le querían explicar algo de un conocido, preguntaba si lo que le explicarían reunía estos tres aspectos: la Verdad, la Bondad, y la Utilidad; si estas tres premisas no se encontraban, respondía al que quería contar algo de otro: "si lo que me quieres decir no sabes si es verdad, si es bueno o incluso útil, ¿por qué me lo quieres decir?"

3. Que se enseñe con el ejemplo como se acoge siempre a quien viene a casa: con amabilidad, con respeto. Que siempre estén abiertas las puertas del hogar de los padres para recibir los amigos y amigas de los hijos, aunque este hecho represente un trabajo añadido. En la adolescencia se debe tener mucho cuidado en saber quienes son los del grupo de nuestro hijo, por ser la etapa adolescente de los hijos una edad más vulnerable y más influenciable. 

4. Que vean que sabemos perdonar si nos hemos sentido ofendidos. Agradecidos si nos han hecho un favor. Dispuestos a ayudar si alguien nos necesita. Que nunca utilizamos la amistad para recibir ningún privilegio. Que se dé ejemplo de desinterés, sino no seria amistad.

...

La lealtad es un elemento necesario para tener una amistad duradera y estable con una persona; un amigo es un tesoro, que se tendrá que cuidar y proteger. En el ámbito de la lealtad, se deben de considerar muy importantes: la defensa del buen nombre del amigo o de la amiga, la discreción para guardar las confidencias y el respeto para velar por su intimidad. Comprender las ideas y los sentimientos de los demás. Se podrán tener amigos o amigas que no piensen igual que uno, pero cuando hay un afecto sincero se aceptan, si bien se hace un intercambio de pensamientos que animan a la mejora personal por las dos partes.

Un amigo que traiciona, explicando a los demás nuestros sentimientos, un amigo que busca la complicidad de compartir marihuana o alcohol, por ejemplo, no tiene las características del buen amigo, que normalmente se encuentra por intereses comunes de estudios, de deporte, de escuela y que comporta el requisito de la amistad: procurar el bien del otro. La amistad siempre está basada en la confianza, que no se puede traicionar, es por ello que los padres deben tener la sinceridad de hablar con los hijos de todo y razonarles algún comportamiento erróneo que tenga su conducta así como elogiarles actos que sean favorables a crecer en el valor de la amistad y a ser amigos de sus amigos.




dimarts, 9 de febrer del 2016

Dia de internet los padres somos "red de protección"

Dia de internet: Los padres somos la red de protección

“El espacio virtual es una inmensa plaza intangible donde solitarios buscan compañía. En ocasiones, esta búsqueda es un mecanismo para huir de una vida vacía, triste, monótona o, en todo caso, poco satisfactoria”.
Francesc Torralba

Hablemos, a continuación, un poco de Internet, ¡hoy es el dia!
Todos somos conscientes de  que sería muy mala opción privar a nuestros hijos o privarnos a nosotros mismos de estas tecnologías; pero hemos de reconocer que, si nos hacemos adictos a ellas, nos quedamos incomunicados.

A pesar de vivir bajo el mismo techo, no los podremos comprender si no hemos creado auténticos espacios afectivos entre padres e hijos. La necesidad de afecto del adolescente podría, en caso de  adicción, ser satisfecha artificialmente un desconocido o un personaje irreal.

Alarma leer noticias sobre el fenómeno llamado hikikomori (en castellano podría traducirse como «aislamiento»). En Japón se han contabilizado 1.200.000 jóvenes con un grave trastorno social que les empuja a recluirse en su habitación. Normalmente, son hijos únicos o primogénitos que se sienten presionados por la sociedad y que, al sentirse incapaces de interpretar los roles sociales que se les exigen, reaccionan con el aislamiento. Son jóvenes de clase alta a quienes sus padres se lo han dado todo; y ahora no hablan con nadie, a duras penas con sus familiares. El mundo exterior no les interesa. Lo peor es que pueden estar encerrados años por miedo a salir. Todo un drama: ¡cómo nos duele el corazón! Vi en un reportaje a la madre de un chico japonés que decía: «se baña cada seis meses y la habitación en la que está recluido, a la que no puedo entrar, está llena de porquería...».
Es hora de planificar la «dieta digital». Quizá no será el caso de nuestro hijo, aunque podría llegar a serlo, y por eso sería peligroso no dosificar la utilización de la Red y acordar con él unos horarios. Actualmente, hay que revisar esta dieta con tanto cuidado como lo hacemos con otras actividades más cotidianas como incorporar verdura y fruta a la dieta aunque no le gusten tanto.
Según noticias de la agencia Europa Press, ochocientas chicas y chicos de entre doce y dieciocho años, sus padres y doscientos profesores de E.S.O. y Bachillerato participaron en el estudio «Juventud y violencia», realizado por la Fundación Pfizer y presentado durante el VI Fórum de Debate Social. En el estudio encontramos conclusiones muy interesantes sobre los comportamientos agresivos y violentos de los adolescentes.
Aunque se estaba de acuerdo en que el consumo de alcohol y de droga era lo que más potenciaba la violencia, en el informe también se destacaron los «nuevos asedios»:
Las nuevas tecnologías también son una fuente de violencia. Un 8,1% de los jóvenes que han participado en la encuesta dicen que han sufrido algún tipo de maltrato psicológico a través del móvil, y el 11,6% reconoce que ha sido a través de Internet. La mayoría de las veces, en ambos casos, por parte de desconocidos.
Si nuestro hijo se siente solo y abandonado quizá busque en la red otras conexiones sociales y, a pesar de que esta relación puede ser enriquecedora por su contacto con personas de todo el mundo, también puede quedar atrapado y sufrir acosos como el bullying digital.
Por lo visto, según las encuestas, aumenta la incidencia de patologías como la de los jóvenes japoneses. Jesús de Gándara, jefe de la unidad de psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, en declaraciones a La Vanguardia afirmaba que el uso excesivo de Internet acostumbra a estar relacionado con patrones patológicos de depresión, fobias y aislamiento.
Creo que lo más importante con los adolescentes es acompañarlos; hemos de ser una presencia constante y respetuosa. Han de saber que allí estamos, que estamos a su lado para ser su «red de protección» y su referente... ¡Reflexionemos!  




dijous, 3 de desembre del 2015

La década de los sesenta ("Batallitas")



Los años sesenta (“Batalitas”)

“La edad madura es aquella en la cual uno todavía es joven, pero con mucho más esfuerzo”.

Jean-Louis Barrault

Empiezo esta entrada del bloc haciendo unas breves pinceladas de recuerdos de las décadas tal y como muchos abuelos las vivimos, acompañados con las canciones de los Beatles.

Son vivencias que pueden ayudar a identificarnos y, sobre todo, a sentirnos útiles para enfatizar las diferencias en la manera de vivir de la mitad del siglo pasado respecto del siglo actual, y para que tanto los abuelos como los consuegros, los hijos y los nietos podamos ser más comprensivos unos con otros. Es cierto que para abuelos y padres cada día surgen elementos nuevos de todas las características y a gran velocidad, pero la verdad es que este siglo xxi es tan nuestro como de nuestros nietos, sólo que nosotros nos incorporamos antes. En lo que todos estamos de acuerdo, abuelos y padres, es en que los tiempos se han transformado y cambian de manera acelerada, si bien no ha habido ningún tipo de innovación que nos excluya de gozar de nuestros nietos e hijos, y que ellos disfruten de nosotros y de tener el privilegio de ir creando familia.

Muchas mujeres formábamos el colectivo de abuelas «no trabajadoras» y que daban vida a muchos hijos. Nos casábamos más o menos entre los veintiuno y los veinticinco años. Somos las protagonistas del denominado baby boom. Éramos muy jóvenes y la mayoría teníamos muchos años de posible fecundidad. Soñábamos con formar una familia numerosa donde los hijos fuesen la continuación de nuestro amor comprometido; deseábamos un hogar sólido, compacto, alegre y luminoso y nos preocupaban las dificultades. Nos habían educado para el esfuerzo. ¡El sueño se hizo realidad para muchas de nosotras…!

Somos las madres de estos hijos e hijas que hoy tienen entre cuarenta y cincuenta años, activos, recios, buenos, simpáticos y la mayoría con los mismos ideales que habíamos tenido tú y yo. Somos las abuelas que esperaban que el marido llegase al terminar el trabajo con los niños cenados y despiertos, esperando para dar el beso de buenas noches a su padre y darle así un rato de ternura y de alegría después de una larga jornada laboral, la misma que tenían y tienen las mujeres que trabajaban en el hogar... ¡nadie lo discute!

Nosotros pertenecemos a la vieja escuela. Somos la colección de abuelas que han hecho de todo: de gerentes de la economía doméstica, cocineras, cuidadoras sin pañales de un solo uso, o de chóferes, entre otras tareas, para recoger a los pequeños a la salida de los colegios o para acompañar a los abuelos al médico. Hemos realizado cursos de organización del hogar para ser más productivas contando los pasos para no perder ni un segundo… ¡Todo calculado! Así, hemos sido gestoras de recursos humanos y también psicólogas con el consultorio abierto —sobre todo los días festivos— para escuchar a toda la familia. Y todo esto sin secadoras de ropa, ni congeladores de tres estrellas, ni ordenadores para hacer la lista del supermercado, enviarla por Internet y recibir los productos necesarios para el buen funcionamiento de la casa, ni mail, ni wassApp para avisar de la reunión del colegio de nuestros hijos a un amplio grupo de padres… ¡Suerte que a veces hacíamos la cadena por teléfono!

Vivíamos la solidaridad, pese a que ni se hablaba de este valor con el nombre que ahora se ha encontrado; quedábamos con otras madres y nos turnábamos para las recogidas de los niños en la escuela: «Hoy me recoges a los míos, mañana ya te recogeré yo a los tuyos». Ahora nos apena que muchos vecinos ni se conozcan; en nuestra época nos teníamos tanta confianza que no sólo nos ayudábamos en la recogida o la entrega de los niños en la escuela, sino que con los del mismo rellano nos podíamos pedir cualquier cosa a cualquier hora: la típica cebolla, una taza de harina o lo que hiciese falta. También era habitual que viniese una vecina y te pidiese que la acogieras hasta que llegase el marido porque se había olvidado la llave en casa.

Deseo que estos recuerdos de época pasada nos ayude a valorar lo que ahora tenemos. Las personas siempre seguimos con la misma ilusión y corazón para amar a los demás y para educar a nuestros hijos dando testimonio de valores que les ayuden a ser felices… 

Hoy me ha gustado dejaros un poco de raíces antes de la Navidad para comprender mejor el legado de nuestros abuelos.

Vivamos estas fiestas con cariño y delicadeza hacia nuestros mayores.


Feliz Navidad 2015 y año 2016 con paz, serenidad y alegria!!!

dilluns, 5 d’octubre del 2015

En el día del docente


En el dia del docente

"La meta principal de la educación es la de crear personas que sean capaces de hacer cosas nuevas no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece."
Jean Piaget

Cualquier buen docente que se entrega a sus alumnos puede pasar a la historia. 
    No importa que su nombre quede escrito en un libro en letras de oro y pase a la posteridad, lo que importa realmente es que quede grabado en la cabeza y el corazón de nuestros hijos y les haya dejado, por su buen hacer, una buena huella intelectual y humana.
    Seguro que si lo pensamos bien, hay algún profesor que dejó huella en nuestra infancia, ya sea por el interés que nos suscitó por alguna materia, por la influencia que tuvo en la decisión sobre los estudios que seguimos o por muchos otros aspectos de nuestra formación humana.
A continuación os muestro la correspondencia que mantuvieron Albert Camus y Germain Louis, el buen profesor del insigne Premio Nobel:

París, 19 de noviembre de 1957
Querido señor Germain:
Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.
Lo abrazo con todas mis fuerzas.
Firmado: Albert Camus

Argelia, 30 de abril de 1959
Mi pequeño Albert:
He recibido, enviado por ti, el libro Camus, que ha tenido a bien dedicarme su autor, el señor J.-Cl. Brisville.
Soy incapaz de expresar la alegría que me has dado con la gentileza de tu gesto ni sé cómo agradecértelo. Si fuera posible, abrazaría muy fuerte al mocetón en que te has convertido, y que seguirá siendo para mí, mi pequeño Camus.
Todavía no he leído la obra, salvo las primeras páginas. ¿Quién es Camus? Tengo la impresión de que los que tratan de penetrar en tu personalidad no lo consiguen. Siempre has mostrado un pudor instintivo ante la idea de descubrir tu naturaleza, tus sentimientos. Cuando mejor lo consigues es cuando eres simple, directo. ¡Y ahora, bueno! Esas impresiones me las dabas en clase. El pedagogo que quiere desempeñar concienzudamente su oficio no descuida ninguna ocasión para conocer a sus alumnos, sus hijos, y éstas se presentan constantemente. Una respuesta, un gesto, una mirada, son ampliamente reveladores. Creo conocer bien al simpático hombrecito que eras y el niño, muy a menudo, contiene en germen al hombre que llegará a ser. El placer de estar en clase resplandecía en toda tu persona. Tu cara expresaba optimismo.
He visto la lista en constante aumento de las obras que te están dedicadas o que hablan de ti. Y es para mí una satisfacción muy grande comprobar que tu celebridad (es la pura verdad) no se te ha subido a la cabeza. Sigues siendo Camus: bravo.
Firmado: Germain Louis

Mi amigo pedagogo Gregorio Luri puede sustituirme en el comentario que yo haría a estas magníficas cartas. En un artículo de marzo de 2010 en La Vanguardia, él describía así esta correspondencia.
“En los años veinte del siglo pasado había un maestro en Argel. Era uno de esos maestros de la escuela republicana francesa que entendían la docencia como la misión de acompañar a los alumnos en su tránsito hacia la plena ciudadanía. Tenía más de treinta en su clase. Entre ellos un niño huérfano de padre, que vivía con su madre analfabeta, un hermano un poco mayor y una abuela cascarrabias empeñada en que los niños comenzaran a trabajar cuanto antes. ¿Acaso podían aprender algo útil huroneando entre los libros? Por si acaso, en casa no había ni uno. Aquel niño era tan pobre que vivía su pasión por el fútbol desde la ingrata posición de portero, el puesto en el que menos se desgastan los zapatos. Su madre lo había educado para que, sin perder la conciencia de su situación económica, no se rindiera al fatalismo de la miseria. Era, aparentemente, otro niño travieso al que le gustaba liberar a los animales de la perrera y tenía los puños preparados por si tenía que enfrentarse a un matón de patio. Su lengua no era el francés, sino el pataouète, el dialecto hablado en Argelia. Pero su maestro era un maestro. ¿Y qué es un maestro sino el celoso amante de lo mejor que podemos llegar a ser? Lo ayudó a dejar de ser extranjero en su propia lengua, le logró una beca y lo guió por la fascinación de la palabra. En clase, al acabar las lecciones, escuchaba con la imaginación encendida el capítulo de la novela que su maestro leía con voz bien timbrada como gesto de despedida. El día que se presentó al examen para el acceso a la secundaria, se limpió los zapatos de portero hasta dejarlos relucientes. En la puerta del liceo lo esperaba su maestro, con un croissant en la mano, por si no había desayunado lo suficiente. Este maestro cabal se llamaba Louis Germain. Treinta años después, a finales de noviembre de 1957, Germain recibió una carta fechada en París. Era de su alumno, que había obtenido el Nobel de literatura. La leyó emocionado: «Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de todo esto». Firmaba, Albert Camus. Luego Camus hizo una descripción deliciosa de su maestro en El primer hombre, la novela inconclusa que llevaba en el coche en el que murió, recordando que fue él quien le hizo sentirse digno de descubrir el mundo. No conozco un elogio más digno para un maestro”.
¡¡¡¡Gracias queridos maestros!!!
5 octubre del 2015


diumenge, 20 de setembre del 2015

El domingo es para reponer fuerzas.

El domingo es para reponer fuerzas


Si decía Cervantes que la música calmaba los ánimos más destemplados hoy, tercer domingo de septiembre, después del inicio de curso, de cambio de hábitos y de poner esfuerzo para tenerlo todo en orden te aconsejo Música para descansar y contemplar.

He encontrado estos apuntes de algún internauta que escribía y yo lo copio sin poner su nombre porque no lo sé, pero sé que no es mío porque no soy experta en este tema:

“Para el insomnio:
- Nocturnos de Chopin (op. 9 nº 3; op. 15 nº 22; op. 32 nº 1; op. 62 nº 1)

Para la depresión:
- Música acuática de Haendel

Para la ansiedad:
- La sinfonía Linz, k425 de Mozart

Para el dolor de cabeza:
- Sueño de amor de Franz Listz

Para aumentar tu energía:
- La obertura de Guillermo Tell de Rossini”

Gracias a nuestro amigo desconocido…

¡Hasta pronto, voy a aumentar mi energía!

Feliz entrada de curso escolar y a contemplar, descansar y divertirse con los nuestros... Esto sí: con música de fondo.
Alimenta tu espíritu con música. Contempla y descansa, es domingo.


divendres, 3 de juliol del 2015

Acompañar en vacaciones escolares: Comprensión

Acompañar en vacaciones escolares: Comprensión

Tiempo de vacaciones escolares, de ritmo menos acelerado, de comunicación confiada. Seguimos siendo padres amables que lo pasamos bien con los hijos y deseamos que este verano del 2015 les quede en su corazón para saberse más libres porque se saben muy queridos. El clima del hogar en verano debe ser relajado con horarios pensados y con la participación de todos porque todos padres e hijos necesitamos cargar pilas. Por ello los padres siguen marcando límites pero con comprensión. Los dogmatismos no entran en educación.

Os recomiendo el libro editado por Eunsa del que os adjunto cubierta. Si tenemos orden todo fluye con normalidad y el peso de las tareas se reparte mejor. Os dejo unos párrafos de "Autoridad y libertad en la educación de los hijos":

- “No se puede ser a la vez tirano y consejero”, dice Gandalf en El Señor de los anillos, de Tolkien. Una frase como esta ya nos predispone a entender que no hemos de tiranizar a los hijos sino acompañarlos. Apreciamos mucho nuestra libertad personal. Todos nos enojamos cuando nos presionan, nos controlan o nos quieren organizar. ¿Por qué no nos aplicamos este pensamiento y valoramos las diferentes maneras de actuar de nuestros hijos para ser sus amigos y consejeros en lugar de unos “mandones”?

Si es necesario dar nuestra opinión para evitar un mal, seguro que lo tendremos que hacer; pero, si queremos ser personas prudentes y discretas, no nos tendríamos que permitir el lujo de invadir espacios que no nos corresponden, ni haría falta dar nuestra opinión continuamente al hijo adolescente, a un familiar, al compañero o al amigo. Si lo hiciéramos quizás coartaríamos su iniciativa y su libertad y no seríamos lo bastante respetuosos con su intimidad.

Los padres, antes de tomar una decisión, tenemos que preguntar y asesorarnos. No es conveniente ir tan seguros y prepotentes por la vida que parezca que no necesitamos nada de nadie (es ridículo aquello de “a mi nadie tiene que decirme cómo tengo que guiar a mi hijo”). Si no escuchamos nos equivocamos: quizás esa vecina a la que dejamos el niño cuando necesitamos salir sin él, y que ve cómo juega y se comporta con sus amigos, nos podría dar algunas ideas para saber tratarlo mejor.

No seamos dogmáticos. Hoy, para convivir democráticamente con los que nos cobijamos bajo el mismo techo, hemos de saber captar las distintas sensibilidades a fin de no quedarnos con prejuicios, etiquetas o criterios desfasados sobre el día a día de nuestros hijos en la escuela o en el tiempo de ocio.

Recordamos una película en la que se ve una cualidad que ayuda a combatir el autoritarismo: la flexibilidad. Se trata de Billy Elliot, que dirigió Stephen Daldry en el año 2000. El guionista, Lee Hall, se había inspirado en unos hechos acaecidos durante su infancia, en la década de 1980, una época dura para la clase obrera inglesa.

Sintetizo el argumento: Billy, un niño de once años que vive en un pueblo minero de Inglaterra, frustra las expectativas familiares al preferir la danza al boxeo. El profesor de boxeo cuenta al padre de Billy que éste no asiste a clase; el padre, enojado, le riñe un día que lo encuentra en la clase de ballet. En casa se produce una escena violenta con frases subidas de tono. El padre, un rudo minero, no puede entender que Billy dedique parte de su tiempo a una actividad que no tiene (según él) nada de masculina, y recuerdo que le dice: “Hijo, a partir de ahora te olvidarás del ballet... Yo me rompo el espinazo por cincuenta peniques y tú... ¡No, desde hoy te quedarás aquí a cuidar a tu abuela...!”

Billy, al recibir este rapapolvo de su padre, se escapa de casa y baila y baila por las calles; una escena preciosa, por cierto.

El padre resuelve los conflictos a partir del autoritarismo y la agresividad. Por el contrario, Billy busca negociar y pactar para conseguir su objetivo.

En este drama, finalmente, el padre rectifica y queda extasiado ante el talento de su hijo, que triunfa en la danza profesional. Descubre un mundo que no conocía y, con la colaboración de su hijo mayor, apoya con decisión el sueño de Billy de “volar como un pájaro”. Un hombre duro como el padre de Billy ha sabido claudicar y ha dejado de proyectarse en su hijo".
Hasta aquí estos párrafos.

Los padres seguimos educando y no somos dogmáticos. La flexibilidad nos ayuda a los padres a reconocer nuestros defectos a pedir perdón y a tener una mirada de cariño hacía todos los hijos... especialmente a aquel niño que ha suspendido o que tiene menos facilidad para ser agradable.

Buen humor, ser positivos, comer juntos con sobremesas sin móbiles... pequeñas propuestas con las que os deseo de corazón unas felices vacaciones.