divendres, 15 d’abril de 2011

Ser abuelos



Ser abuelos

El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse
es como si estuviera muerto, porque sus ojos están cerrados.

Albert Einstein

La experiencia de ser abuelos nos permite sentirnos jóvenes
porque se renuevan los ánimos. Y, aparte de la juventud del
alma, se renueva la del cuerpo: no hace falta hacerse ningún tipo
de tratamiento de estética —si no es del todo imprescindible—
porque esta alegría íntima que tenemos los abuelos se expande
hacia fuera. Es un privilegio seguir hacia delante y no mirar
atrás. Muchos de nosotros recuperamos el optimismo, sonreímos
más y difundimos la buena nueva de un nacimiento a los
cuatro vientos. ¡Cómo nos alegra y nos remueve positivamente
a todos la presencia de un bebé y de un niño!

Te queda grabado para siempre el buen aspecto de tu hija o de
tu nuera después del parto o con el bebé arrimado al pecho, la
habitación blanca de la clínica, las miradas de complicidad de los
padres; no hace falta decir que los abuelos se otorgan la semejanza
del recién nacido, se preguntan sobre el color de los ojos, que al
principio son de un tono azul marino, pero después, ¿qué color
tendrán? Todo huele a colonia fresca; en el ambiente se respira paz
y felicidad. El don más grande que tenemos es la vida, y en la vida
de cualquier persona siempre se ha de entrar de puntillas. Cuando
comienza se ha de arropar de afecto y de respeto. Tengo en la
memoria la frase de un autor francés que se ajusta perfectamente a
este contexto: «Todo amor nace inocente, frágil, débil, vulnerable,
es nuestra fidelidad la que tiene que protegerlo y llevarlo a cuestas
como a un niño».

Sentimos que tenemos proyectos nuevos y atractivos y que con
el reto de ejercer de abuelos se han acometido muchas expectativas
que anhelábamos cuando vivimos el nuevo compromiso de nuestros
hijos de elegir y decidir casarse y cuando nos anunciaron el
deseo de tener un hijo.

La edad cronológica es la que tiene nuestro cuerpo, la mental
depende de nuestros objetivos. Se puede ser viejo no siéndolo, si
uno piensa: «Lo mejor es jubilarme para no trabajar ni hacer nada».
Por fortuna se puede ser joven siendo mayor si se está dispuesto a
aprovechar que ya no se ha de ir con el mismo ritmo de la época laboral
y se practican con más calma las aficiones que teníamos arrinconadas,
y éstas, ¿por qué no compaginarlas con las de ejercer de
abuelos? Me decía una madre de tres hijos: «Me alegra ver que a mi
madre, que siempre está muy ocupada, se le haya ocurrido ejercer
una día a la semana de abuela. Se lo agradezco mucho, siempre ha
sido una mujer muy activa y con una alegría contagiosa, aportará
mucho a nuestro hogar. Tiene muchas ideas para que mis hijos se
lo pasen muy bien con lo que les ofrece, no la quiero de canguro,
la quiero de abuela».
(Extraido de mi libro Conciliar la vida familiar. Editado por Styria)

Firmas San Jorge:

A Troa "Garbí": Rambla Catalunya (a l'alçada del nº 70, a prop carrer València)
De 4h a 5'30h. tarda

A "Libreria A Peu de pàgina": C/ Major de Sarrià, 50
De 6h. a 8h.
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BARCELONA