diumenge, 28 de febrer de 2016

La lealtad en la amistad excluye la crítica y favorece la sinceridad




La lealtad en la amistad excluye la crítica y favorece la sinceridad


La amistad es una relación de reciprocidad donde especialmente la confianza juega un papel importante. Es un valor que ayuda a ser mejor y desde este nivel lo reflexionaremos. En el hogar, nuestros hijos e hijas encontrarán el modelo para vivir sin estar aislados y para aprender a crecer y a madurar personalmente. La amistad es un compartir afectos, anima a darse y a dar, a recibir y a comprender al otro, no por pura simpatía, sino por el conocimiento que se fomenta con el trato.

Aspectos importantes para vivir en familia y educar a los hijos en el valor de la amistad: 

1. Los padres deben procurar no ser dogmáticos y saber preguntar con delicadeza, sin herir la sensibilidad. Confiar siempre en lo que dicen sus hijos y creer todo lo que les explican. Saber corregir con suavidad, pero con la sinceridad que crea el vínculo afectivo de la relación padres-hijos. Aprovechar momentos de descanso para disfrutar juntos de las aficiones de los hijos.

2. Que en la familia no se haga nunca ninguna crítica, ni juicio, ni murmuración de nadie. Recuerdo haber leído "el triple filtro" de Sócrates : Cuando a él le querían explicar algo de un conocido, preguntaba si lo que le explicarían reunía estos tres aspectos: la Verdad, la Bondad, y la Utilidad; si estas tres premisas no se encontraban, respondía al que quería contar algo de otro: "si lo que me quieres decir no sabes si es verdad, si es bueno o incluso útil, ¿por qué me lo quieres decir?"

3. Que se enseñe con el ejemplo como se acoge siempre a quien viene a casa: con amabilidad, con respeto. Que siempre estén abiertas las puertas del hogar de los padres para recibir los amigos y amigas de los hijos, aunque este hecho represente un trabajo añadido. En la adolescencia se debe tener mucho cuidado en saber quienes son los del grupo de nuestro hijo, por ser la etapa adolescente de los hijos una edad más vulnerable y más influenciable. 

4. Que vean que sabemos perdonar si nos hemos sentido ofendidos. Agradecidos si nos han hecho un favor. Dispuestos a ayudar si alguien nos necesita. Que nunca utilizamos la amistad para recibir ningún privilegio. Que se dé ejemplo de desinterés, sino no seria amistad.

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La lealtad es un elemento necesario para tener una amistad duradera y estable con una persona; un amigo es un tesoro, que se tendrá que cuidar y proteger. En el ámbito de la lealtad, se deben de considerar muy importantes: la defensa del buen nombre del amigo o de la amiga, la discreción para guardar las confidencias y el respeto para velar por su intimidad. Comprender las ideas y los sentimientos de los demás. Se podrán tener amigos o amigas que no piensen igual que uno, pero cuando hay un afecto sincero se aceptan, si bien se hace un intercambio de pensamientos que animan a la mejora personal por las dos partes.

Un amigo que traiciona, explicando a los demás nuestros sentimientos, un amigo que busca la complicidad de compartir marihuana o alcohol, por ejemplo, no tiene las características del buen amigo, que normalmente se encuentra por intereses comunes de estudios, de deporte, de escuela y que comporta el requisito de la amistad: procurar el bien del otro. La amistad siempre está basada en la confianza, que no se puede traicionar, es por ello que los padres deben tener la sinceridad de hablar con los hijos de todo y razonarles algún comportamiento erróneo que tenga su conducta así como elogiarles actos que sean favorables a crecer en el valor de la amistad y a ser amigos de sus amigos.




dimarts, 9 de febrer de 2016

Dia de internet los padres somos "red de protección"

Dia de internet: Los padres somos la red de protección

“El espacio virtual es una inmensa plaza intangible donde solitarios buscan compañía. En ocasiones, esta búsqueda es un mecanismo para huir de una vida vacía, triste, monótona o, en todo caso, poco satisfactoria”.
Francesc Torralba

Hablemos, a continuación, un poco de Internet, ¡hoy es el dia!
Todos somos conscientes de  que sería muy mala opción privar a nuestros hijos o privarnos a nosotros mismos de estas tecnologías; pero hemos de reconocer que, si nos hacemos adictos a ellas, nos quedamos incomunicados.

A pesar de vivir bajo el mismo techo, no los podremos comprender si no hemos creado auténticos espacios afectivos entre padres e hijos. La necesidad de afecto del adolescente podría, en caso de  adicción, ser satisfecha artificialmente un desconocido o un personaje irreal.

Alarma leer noticias sobre el fenómeno llamado hikikomori (en castellano podría traducirse como «aislamiento»). En Japón se han contabilizado 1.200.000 jóvenes con un grave trastorno social que les empuja a recluirse en su habitación. Normalmente, son hijos únicos o primogénitos que se sienten presionados por la sociedad y que, al sentirse incapaces de interpretar los roles sociales que se les exigen, reaccionan con el aislamiento. Son jóvenes de clase alta a quienes sus padres se lo han dado todo; y ahora no hablan con nadie, a duras penas con sus familiares. El mundo exterior no les interesa. Lo peor es que pueden estar encerrados años por miedo a salir. Todo un drama: ¡cómo nos duele el corazón! Vi en un reportaje a la madre de un chico japonés que decía: «se baña cada seis meses y la habitación en la que está recluido, a la que no puedo entrar, está llena de porquería...».
Es hora de planificar la «dieta digital». Quizá no será el caso de nuestro hijo, aunque podría llegar a serlo, y por eso sería peligroso no dosificar la utilización de la Red y acordar con él unos horarios. Actualmente, hay que revisar esta dieta con tanto cuidado como lo hacemos con otras actividades más cotidianas como incorporar verdura y fruta a la dieta aunque no le gusten tanto.
Según noticias de la agencia Europa Press, ochocientas chicas y chicos de entre doce y dieciocho años, sus padres y doscientos profesores de E.S.O. y Bachillerato participaron en el estudio «Juventud y violencia», realizado por la Fundación Pfizer y presentado durante el VI Fórum de Debate Social. En el estudio encontramos conclusiones muy interesantes sobre los comportamientos agresivos y violentos de los adolescentes.
Aunque se estaba de acuerdo en que el consumo de alcohol y de droga era lo que más potenciaba la violencia, en el informe también se destacaron los «nuevos asedios»:
Las nuevas tecnologías también son una fuente de violencia. Un 8,1% de los jóvenes que han participado en la encuesta dicen que han sufrido algún tipo de maltrato psicológico a través del móvil, y el 11,6% reconoce que ha sido a través de Internet. La mayoría de las veces, en ambos casos, por parte de desconocidos.
Si nuestro hijo se siente solo y abandonado quizá busque en la red otras conexiones sociales y, a pesar de que esta relación puede ser enriquecedora por su contacto con personas de todo el mundo, también puede quedar atrapado y sufrir acosos como el bullying digital.
Por lo visto, según las encuestas, aumenta la incidencia de patologías como la de los jóvenes japoneses. Jesús de Gándara, jefe de la unidad de psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, en declaraciones a La Vanguardia afirmaba que el uso excesivo de Internet acostumbra a estar relacionado con patrones patológicos de depresión, fobias y aislamiento.
Creo que lo más importante con los adolescentes es acompañarlos; hemos de ser una presencia constante y respetuosa. Han de saber que allí estamos, que estamos a su lado para ser su «red de protección» y su referente... ¡Reflexionemos!