dilluns, 18 de desembre de 2017





 

 

 


NAVIDAD EN CASA

Cada cual tiene en su memoria las costumbres que vivió en el calor del hogar en esta época del año, como por ejemplo: felicitaciones con christmas para los amigos, llevar a nuestra Parroquia alimentos y juguetes para los más necesitados, Misa del Gallo o de Nochebuena, compartir la  comida de Navidad en compañía de los abuelos o de quien estaba solo en casa y  tener un recuerdo por los que están ausentes; la  “décima” o  el verso a  la hora de  los postres con barquillos y  turrones, la  noche mágica de  Reyes, etc. Estas costumbres y otras, que han hecho tradición en muchas familias, conviene vivirlas con la misma ilusión y capacidad de cariño con que nos las transmitieron.
 
Reflexión a parte merece el Belén y su preparación con la participación de nuestros hijos y de toda la familia. Esencial es tener al alcance el musgo y ramitas, piedras pequeñas, papel de plata para el río y para las estrellas, los corchos para la cueva, cerros y montañas, la cartulina azul para hacer un cielo de fondo…

 
Y, por último, las figuras que representan el Misterio. Aprovechemos su colocación para explicar a nuestros hijos el significado que para cada uno de nosotros tiene. Por ejemplo: Los pastorcillos, gente de buena voluntad y humildad que fueron los primeros en recibir el anuncio del nacimiento del Hijo de Dios. Los Reyes Magos que siguieron, con constancia y confianza en Dios, el camino que les conducía a adorar a Jesús. La mula y el buey que con su aliento daban calor al Niño Jesús.

 
Al instalar en nuestro pesebre a José, Maria y al Niño, hemos de buscar el lugar central para ello, donde se fijen todas las miradas, iluminándolo si podemos. En el instante de colocar al Niño en su cuna de pajas, aprovechemos para ser sencillos de corazón y con toda la ternura que provoca un Nacimiento que ha conmovido a toda la humanidad, digamos palabras de amor y cantemos villancicos haciendo participar a todos por recibir tanto amor.

 

¡Os deseo unas Santas Fiestas de Navidad llenas de esperanza y alegría para transmitirlas con el testimonio personal a la memoria y al corazón de nuestros hijos, con la escultura del Nacimiento de la Sagrada Familia de Barcelona! 


 

dimecres, 18 d’octubre de 2017

 
INVITACIÓN PARA TODOS Y TODAS LAS SEGUIDORAS DE MI BLOG
 
 
"Educar amb 100 piulades"
 "Abecedario de las personas positivas"
De la A a la Z

diumenge, 14 de maig de 2017

Resiliencia educativa: Día a día en familia

Resiliencia educativa: Día a día en familia





En todas las situaciones hay una implicación emocional que puede convertirse en una acción que culmine con éxito o bien interferir negativamente en el resultado final. Cada emoción ofrece una disposición definida a la acción, de manera que el repertorio emocional de la persona y su forma de operar influirá decisivamente en el éxito o fracaso que obtenga en las tareas que emprenda”.
Daniel Goleman

Personas fuertes que en momentos de dificultad saben ser reilientes y superar adversidades: 
Además del “cartelito” de la piedra os dejo el ejemplo de la esposa de Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, Eleanor fue huérfana de madre a los cinco años y con un padre alcohólico. Ella supo capitalizar todo el sufrimiento de su infancia. La directora de su escuela de Londres Marie Souvestre, le ayudó a tener una buena autoestima y a convertirse en líder de su escuela. Como esposa del presidente de los Estados Unidos su papel fue clave para la aprobación en el año 1948 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La resiliencia nos habla, pues, de tener mecanismos para superar adversidades graves y no hay duda que adaptarse y superarse es la cualidad más importante para vivirla. No siempre nos encontraremos a escala familiar con ese nivel de tragedia de Elianor, a pesar de que con la crisis actualmente están aumentando los casos de pobreza en nuestro país y es terrible no poder dar de comer a los hijos e ir mendigando para vivir por esto hemos de poner medios en cosas pequeñas que surgen en nuestro día a día para tenir hijos responsables y recios.
¿Cómo ayudar a los hijos pequeños y adolescentes para adquirir la habilidad social de la resiliencia?: 
Deberíamos, por ejemplo, pedir su participación en las tareas del hogar de forma breve, concreta y clara, y procurar motivarlos para que las lleven a término. Añadiendo unos horarios, pautas o límites que se exigen con una actitud positiva y con un  tono de voz amable o que sabe esperar que el hijo se vaya interesando por el cumplimiento de sus obligaciones y tenga la satisfacción que produce el cumplimiento de su propia responsabilidad, una responsabilidad que se puede hacer crecer gradualmente según la edad.
Cómo agradecerán esta educación que se recibe en familia los compañeros de equipo de nuestros hijos a la hora del deporte por poder competir con personas recias o el  profesor que podrá exponer su lección con entusiasmo y despertar la curiosidad intelectual de sus discípulos, en lugar de perder el tiempo en ocuparse de la disciplina de la clase.
Para pensar en mayo … Preparemos fin de curso!


diumenge, 4 de desembre de 2016

Tiempo de comunicación y de diálogo con los adolescentes


                                          (Foto de Victoria Cardona)

Para un buen diálogo y una mejor comunicación

Lo importante es saber cuando hablar y cuando quedarse callado.
Séneca

Mes de diciembre. En Navidad tiempo de fiestas, de conversación en la sobremesa después de una comida familiar, de algun paseo, de ver una película y luego comentar pero sobre todo de fortalecer el clima de confianza en casa. ¡Que no falte el cariño, la escucha y la empatía de los padres para con los hijos, especialmente en su etapa adolescente..!

Lo primero a tener en cuenta es que para que haya un buen diálogo es saber escuchar. Si se pretende conseguir una buena comunicación es muy importante ir con la sencillez de quién quiere ayudar, nunca imponer.

Pautas para llegar a establecer un buen diálogo, especialmente en la etapa adolescente de nuestros hijos:

—No interrumpir y tener paciencia. Esto vale para todas las edades, desde el hijo o hija que casi no sabe hablar, pero nos quiere pedir algo hasta el adolescente que nos quiere explicar un problema o una alegría y lo hace de una forma acalorada. Por ejemplo, nos están explicando una cosa y nosotros nos preocupamos más de la forma gramatical que están empleando que del contenido de lo que nos explica y de los sentimientos del hijo; mal haríamos sí corrigiéramos la gramática a media explicación porque quizás «cortaríamos» la espontaneidad.

—Cuidar el lenguaje no verbal. La mirada y el gesto ocupan un papel primordial. Mirar a los ojos de nuestro hijo y aprobar afirmativamente con el gesto para animar y demostrar que nos interesa lo que nos dice; con la mirada de los padres se puede demostrar interés y afecto y descubrir, en la de los hijos, todo su estado de ánimo. Mirada y gesto establecen la complicidad de la amistad y de la confianza mutua.

—Saber preguntar. Conviene hacer una pregunta de manera positiva para asegurarnos de que nos enteramos y entendemos lo que nos dicen; también sirve preguntar para captar el nivel que tienen de entendimiento del tema que sea y, por lo tanto, adelantar informaciones sobre sexualidad, diversiones, adicciones a juegos, «chats», Internet... aprovechando los momentos de ocio y tranquilidad para tener estas conversaciones y dar información y criterios a seguir.

—No mirar el reloj. Para los hijos es muy importante que demostremos un interés real por sus cosas; tenemos buenos momentos para comunicarnos sí los sabemos aprovechar aunque la experiencia nos diga, que el «momento» del hijo quizás no coincide con el nuestro, pero la atención a las personas de nuestra familia es siempre nuestra primera y amable responsabilidad.

—Vivir la discreción. Muchos hijos adolescentes se quejan de que los padres cuentan a los demás las cosas íntimas que les han confiado. Seguro que los padres no actuamos con mala intención al hacerlo, se puede hacer o para vanagloriarse o para quejarse pero se comprende que es un defecto que indica poca comprensión y respeto para los sentimientos de los hijos.

—Escuchar no es oír. Escuchar significa esforzarse para comprender lo que se nos dice sin interrupciones.

—Conviene saber callar para no invadir los espacios de intimidad de nuestro adolescente y darle tiempo a reflexionar.

—No ser pesados ni insistentes. Expresarse con palabras claras, precisas y concretas.

—Hemos de crear vivencias compartidas. Un diálogo nunca es un monólogo.


—Ingeniárselas para mantener una buena comunicación con nuestros hijos gracias a preguntas abiertas y afables.



Espero que os hayan sido útiles estas pautas para tener mejor relación con nuestros adolescentes…


¡Feliz Navidad y feliz año 2017 cargado de cosas buenas! 

                                           Nacimiento de la Sagrada Familia de Barcelona

Resposta al comentari d'Anna Plans: Moltíssimes gràcies per l'elogi, venint de tu és un privilegi!!!

dilluns, 31 d’octubre de 2016

El éxito escolar nace en casa

El éxito escolar nace en casa

Me parece interesante copiar este artículo de la periodista Carlota Fominaya publicado en ABC en la sección Educación/Familia a raíz de la publicación de mi libro “¿Quién educa a mi hijo?”. Son algunas de las pautas que indico para hacer  agradable el estudio en casa

“¿Qué podemos hacer desde la familia para luchar contra los malos resultados de los alumnos españoles en el Informe Pisa? Mucho. Aunque debería ser una combinación ideal de esfuerzos entre la familia, el niño y la escuela, la actitud de los padres es más importante en las notas de los hijos de lo que en un principio pueda parecer. Esa es la idea que Victoria Cardona trabaja en su libro «¿Quién educa a mi hijo?», y del cual extraemos las siguientes pautas de estudio para ayudar a nuestros hijos a rendir mejor en los estudios:

1. HACER AGRADABLE EL ESTUDIO: Esto significa animarlos con comentarios como: 
«¿Qué toca hoy?, si puedo te echo una mano...», «no tendrás interrupciones», «aprovecha ahora que tienes el ordenador libre por si has de buscar algo por internet...». 
Nunca haremos comentarios que desprestigien la autoridad del profesor como, por ejemplo, «esos profesores te ponen demasiados deberes», o bien que preocupen a nuestro estudiante: «¡Mira cómo trabajan tus padres para pagarte un buen colegio!». Si ha de realizar algún trabajo, procuraremos que nuestro hijo no sea adicto al cortar y pegar, sino que la lectura sea instructiva y sirva para adquirir conocimientos. «Aunque los estudiantes que leen ficción tienen más probabilidades de lograr una puntuación alta, son los estudiantes que leen una gran variedad de materiales los que consiguen hacerlo realmente bien», dice textualmente el informe PISA. Es un consuelo saber que el fracaso escolar no se debe a la utilización que hacen de las redes sociales; sin embargo, conviene que en casa establezcamos un horario para la comunicación en la red con sus amigos, que sea distinto del tiempo de estudio, igual que hacemos con alguna actividad extra escolar y con algún deporte que practique.

2. DISPONER DE UN ESPACIO ADECUADO. Hay que intentar disponer de un espacio en el hogar para el estudio de nuestros hijos, que siempre sea el mismo.
Sin música, sin ruidos, sin iluminación; a la vez, como cada uno es diferente, debemos distinguir al que sabe estar concentrado durante mucho tiempo del que necesita hacer pausas de descanso y reanudar los deberes o el estudio. En las familias con pisos pequeños, se puede arreglar un espacio para estudiar, aunque sea la mesa de la cocina o del comedor, con la única condición de establecer un horario par ano tener que cenar con los libros ocupando la mesa. Para no dispersarlos, no podemos interrumpirlos a cada momento. Lo que sí podemos hacer es preguntarles lo que han memorizado; de esa forma sabremos si han aprendido a resumir y sintetizar, y si han reflexionado sobre lo que están estudiando. Sería ideal que no tuvieran el ordenador abierto mientras estudian, a no ser que estén buscando en la red algún documento relacionado con el estudio. Cuando nuestro hijo lee detenidamente, aprende. Concentrarse en el estudio es una tarea que los padres tenemos que facilitar. Nuestro hijo necesita su rincón.

3. APOYAR A LOS PROFESORES. Escuchemos y secundemos lo que nos dicen los profesores sobre nuestro hijo. Si no supiéramos la versión del colegio podríamos dejar de lado a aquel hijo o hija que, con más dificultades, necesita más tiempo para aprender y, por tanto, más atención de nuestra parte y —en caso necesario—, de profesores o especialistas del lenguaje; incluso puede suceder que otro con más facilidad para el estudiar se convierta en perezoso por no realizar ningún esfuerzo.

A estudiar se aprende estudiando

—En las calificaciones escolares, procuremos fijarnos más en el esfuerzo que en las calificaciones de nuestro hijo para obtener mejores resultados.
—Cuando el alumno está motivado y es valorado por su familia y por su profesor, responde mejor a todas las tareas escolares.—Las motivaciones que demos a nuestro hijo deben ser menos materialistas y más fundamentales, como recibir la gratificación por el trabajo bien hecho y aumentar así su propia autoestima.—Estimular en el interés por el estudio y secundar lo que pide en el colegio.—Nuestro hijo necesita una amplia cultura para tener más medios para ser más libres; la ignorancia es mala consejera, porque coarta su capacidad de elección”.
—Orientémosle en los deberes de casa, pero dejemos que sea él quien los resuelva


dimarts, 16 d’agost de 2016

... entre hermanos

Entre hermanos....



Entre hermanos...

 

 

"Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro."

Proverbio chino


Hace poco en un parque público observé a un niño de unos cinco años con su cabeza literalmente introducida dentro de un cochecito al lado de una mujer joven. La escena era curiosa, ya que tan pronto el niño sacaba la cabeza, se escuchaban gritos de alegría.

Me acerqué… Dentro del cochecito, una pequeña de seis meses se lo pasaba en grande jugando con los cabellos de su hermano mayor. Y él también se alegraba mucho frente al descubrimiento que había hecho arrancar tantas risas a su hermana.

Diversas circunstancias personales hacen que no se puedan tener hijos, o bien que dos personas que querrían más se hayan de conformar con un hijo único. Pensemos que es fundamental rodear al que no tiene hermanos de primos o de amigos, entre los cuales haya una criatura pequeña, que se pueda sentar en el regazo, siempre que no haya peligro de que se le caiga, claro… para mirarlo o jugar con él. La ventaja de los que tienen hermanos pequeños es poder mirar con cara de sorpresa las gracias de las niños recién nacidos y compartir la necesidad de afecto y reconocer los sentimientos del pequeño, aunque éste no se exprese verbalmente.

Este tipo de relación ayudará a los críos de ahora a ser personas con empatía y agradables para las relaciones familiares, sociales y profesionales en el futuro. (Sobre este aspecto aconsejo que visitéis el portal del programa “Raíces de empatía”, fundado por Mary Gordon, y que imparte a escuelas de Canadá: www.rootsofempathy.org.)

No todos los matrimonios jóvenes puedan tener familias numerosas; eso es comprensible. Problemas de salud físicos o psíquicos, situaciones inestables por falta de trabajo o sueldos escasos, rupturas matrimoniales, etcétera, pueden contribuir a no lograr este reto aventurado —pero bien recompensado— para el desarrollo integral de los niños.

Las ventajas de las relación entre hermanos son visibles: protección del hermano mayor respecto al pequeño, ternura que desarrolla el pequeño con el mayor, risas juntos, peleas juntos, consolarse uno al otro, ceder más de una vez, corregirse de un comportamiento celoso, aprender a compartir juguetes, el conocimiento de maneras de ser y de hacer diferentes y un largo etcétera.

Me decía un padre joven, que ya tenía tres hijos (el mayor de ocho años, el mediano de seis y el pequeño de dos): «Los domingos soy el encargado de preparar la comida y la cena; mi especialidad son las paellas o la carne asada y la pechuga de pollo rebozada por la noche.

La tarea de mi mujer consiste en preparar la ropa de los niños para el regreso el lunes a la escuela. La tarde nos queda libre para actividades de descanso con los hijos. Yo estaba en la cocina con el aceite caliente en la sartén. En la habitación de juegos se escuchaban gritos y lloros. Ni mi mujer ni yo podíamos acudir inmediatamente. Cuando fuimos, se había acabado el alboroto.

La paz y el juego continuaban su ritmo. Con tres hijos, muchas situaciones problemáticas se solucionan solas. Y… ¿sabes lo que más me gusta?, que con frecuencia se piden perdón, es un objetivo que nos hemos marcado con mi mujer desde que hemos iniciado nuestra vida en común: pedirnos perdón cuando nos faltaba la serenidad y, así, con nuestro testimonio, hacer que los niños aprendan…».

Frente a esta explicación le di las gracias y una palmadita en la espalda. Mientras caminaba de regreso a casa reflexioné, muy agradecida con la anécdota y, también, volví a reconocer que el perdón y el agradecimiento son dos valores fundamentales para transmitir siempre, para conservar y llevarlos a la práctica. ¡Sí!, hemos de ser conservadores, no en el sentido empleado a veces con sorna, sino en el de tener una existencia plena, saber perdonar y ser agradecidos, ya que esto abre muchas puertas a la felicidad: la nuestra, la de nuestros hijos, la de nuestros nietos y la de nuestras familias.



dimecres, 20 de juliol de 2016

Necesidad de autonomía en la primera infancia


Necesito autonomía: “Yo solo

 

«Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas».

 

En un blog de educación detectamos el interés que suscita un tema por el número de comentarios y por las opiniones que recibe. En mi blog sobre la convivencia, el día que escribí sobre la edad de la autonomía de nuestros chiquillos no daba crédito al número de visitas que tuve. Era natural. Mientras nuestro pequeño recibe de los padres, sin mostrar rechazo, toda clase de ternura, demostrada con caricias, besos, abrazos o se queda tranquilamente dormido en la cuna después de unos cuantos balanceos y arrullos, todo es fácil y entrañable. El desconcierto surge cuando nos indica que se opone a sus padres con un arrebato.

A partir del año y medio o los dos años, los niños empiezan a querer disfrutar de su autonomía, que debe incentivarse en lugar de «cortarle las alas».

Por eso doy pequeñas soluciones para ayudar cuando sus pataletas y su oposición empiezan en casa. En la escuela infantil, tienen medios para solucionarlas sin tanta dedicación, porque los niños tienen actividades en grupo, y a esta edad de la imitación que surge a partir del año y medio o dos siguen las indicaciones de su maestra con más rapidez, como nos comentará más adelante una de ellas. 

Las pataletas, normalmente, coinciden con el hambre, el sueño, algún capricho al que no podemos ceder o por la incipiente necesidad de autonomía de nuestro pequeño. Una manera de evitarlas o reducirlas será tener mucha calma, observar qué las origina y no perder la serenidad.

Me comentaba un matrimonio joven: «Antes de acostarlo, hace unos días que le recordamos que cuando se levante no debe chillar ni llorar, que nosotros iremos a buscarlo para darle el desayuno si no chilla… y parece que funciona. Es decir, antes de acostarlo, cuando está tranquilo, hablar con él de lo que tiene o no tiene que hacer, todo con la finalidad de mantener la autoridad y de evitar rabietas».

Es importante que los padres sepamos distinguir cuándo una rabieta es por enfermedad, por ganas de llamar la atención, porque le hacemos poco caso (repasemos si le damos el afecto que requiere su edad), porque somos muy protectores y no le dejamos ni respirar o porque cortamos sus iniciativas, que le supondrían más autonomía. Sus iniciativas les hacen crecer en creatividad y habilidades personales.

Es importante que nuestro hijo vaya consiguiendo autonomía, aunque para ello tenga momentos de enfado. Todos hemos visto pequeños contrariados porque no les dejamos comer solos, o porque no consiguen ponerse los calcetines. El «yo solito» va triunfando, y nosotros contestamos: «Yo lo hago más rápido y mejor…».

En una escuela infantil le preguntaron a un niño de cinco años que definiera lo que era para él un abrigo. Y contestó: «Es la prenda que me hace poner mi abuela cuando ella tiene frío».

A todo esto nos preguntamos: ¿acabamos con alguna iniciativa de nuestros pequeños o tienen pataletas para llamar la atención y conseguir algo que no les damos? ¿Qué hacer? Siempre: lo que les eduque más.

No siempre tenemos claro qué es más beneficioso para ellos, y lo podemos confundir con lo que resulta mejor para nosotros. Nos puede servir de ejemplo la situación frecuente en la que los niños interrumpen con insistencia las conversaciones de los mayores. Tiran de la ropa, gritan, lloran, y con tal de que nos dejen tranquilos escuchamos su mensaje: «Quiero un donut». Y le contestamos razonando que ni tenemos ni hay tiendas a nuestro alrededor. Pero él insiste, dejamos la conversación y nos vamos con el niño. ¿Qué mensaje le hemos enviado? Que su pataleta y lo que nos pide es más importante que nuestra conversación.

Siempre ante una rabieta lo mejor es esforzarse en la paciencia y, por tanto saber esperar, sin perder la calma.

Conviene conservar la calma, asegurarse de que no se haga daño, que no rompa nada y seguir a su lado sin inmutarse, sin reñirle ni insistir en que se calle y, mientras, pensar por qué tiene la pataleta.

Os dejo un pequeño ejemplo para finalizar aplicable a cualquier otra situación. ¡Cada uno vive las suyas!

Por ejemplo: ¿se ha quitado los zapatos y te está pegando porque se los quieres poner?; Espera. Que vaya descalzo. Se los pondrá de inmediato cuando anuncies alguna novedad: salida al parque, hora de juego, hora de dibujos animados... y, entonces, podrá comprender que no tendrá estas gratificaciones hasta que se ponga los zapatos.
Y... aquí os dejo a nuestra amiga Mafalda en plena rabieta. ¡Feliz verano!