dimarts, 23 de desembre de 2014

Feliz Navidad y un Año 2015 solidario que conlleve la paz.

Feliz 2015
Con esta imagen de la Sagrada Familia de Barcelona de Gaudí os dejo una reflexiones publicadas en la Revista Hacer Familia en enero de 2014, ponderando la contemplación y el silencio!
Con estas palabras os dejo mi felicitación de Año nuevo. Los Reyes Magos dejaron en Belén después de caminar y caminar siguiendo la estrella lo mejor que tenían. Tu y yo nos esmeramos en dejar a los nuestros juguetes elegidos con ilusión, pruebas de solidaridad con los que estan solos y pasan necesidades. Nuestra compañía y amor ha de ser semejante a la que ofrecieron José, María y los Reyes al Niño, nacido, pobre y desnudo en la Cueva para salvar al Mundo. Un mundo hoy necesitado de Amor y de Paz.

“Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño. Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría. Y al entrar en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Evangelio de San Mateo

Tenemos en este mes de enero la Festividad de los Reyes Magos, unos magos que, contemplando el cielo, siguieron el camino que les indicaba la estrella hasta llegar a la Cueva de Belén. Arrodillados y recogidos en silencio adoraron a Jesús-Dios, un Niño como cualquiera de los nuestros necesitado del apoyo, cariño, ternura y necesitado, también, de sentirse arropado por los brazos de sus padres, la Virgen María y San José. Todo un Misterio de Amor.
Los Magos nos dan un ejemplo del arte de guardar silencio ante la contemplación de la belleza. Un ejemplo que nos ayuda a agradecer las fiestas de Navidad en las que muchos padres, abuelos y nietos nos damos cita en torno al Belén de corcho, musgo y figuras de barro para celebrar el Nacimiento de Dios. El bullicio ha entrado en nuestras casas: villancicos, poemas, regalos, conversaciones de sobremesa, brindis recordando a los que ya no están entre nosotros y, sobre todo, mucha ilusión y alegría por estar juntos. Probablemente, valorar la belleza de estos días nos ha ayudado a ponderar la importancia de la familia y de los vínculos afectivos que se crean en ella.
También se ha creado un ambiente propicio a la belleza gracias al trabajo de todos. Sin dedicar tiempo a las comidas festivas, a la decoración navideña, al esmero en hacer el pesebre con la colaboración de los pequeños, al esfuerzo por vivir las tradiciones que nos legaron. No hubiera sido posible contemplar la bondad de estos días vividos en familia. Una contemplación que también nos recuerda –como cuenta el Génesis- la mirada complacida de Dios ante la creación. En el séptimo día, Dios,  al ver que lo que había creado era bueno y era bello, descansó y contempló la obra creada de la nada.
Tú y yo también buscamos tiempo para la contemplación del trabajo hecho en casa para ser útiles a los nuestros, y del trabajo profesional hecho con pulcritud. Muchas veces las prisas nos restan tiempo de descanso para ponderar en silencio lo que tenemos y lo que vivimos.
Ponderemos y contemplemos, desde el interior de nuestro corazón, toda la bondad de estos días de Navidad, de las risas inocentes y de la vitalidad extrema que tienen nuestros pequeños y, también, de la sabiduría y silencios de nuestros mayores.
Y ahora, acompañemos a los Reyes de Oriente en su visita a Belén y gocemos en silencio del Misterio de Belén.  

Hoy, ya vigilia de Reyes añado a mi reflexión anterior mi deseo de que seáis muy felices. Seguro que los que tenéis hijos pequeños viviréis con ilusión esta fiesta en la que, recordando a los Magos, procuráis que en casa procuráis que todos tengan un regalo y enseñáis a vuestros hijos a compartir con los que no tienen. 

dimecres, 29 d’octubre de 2014

Introducción a la educación de la afectividad y sexualidad (1)






Afectividad y sexualidad (1)



"Vivir únicamente conforme los dictados del cuerpo puede conducirnos, aparentemente, a un estado de placer y bienestar, pero también nos puede llevar hacia la destrucción y el mal, porque el cuerpo sin el dominio de la inteligencia se convierte en una masa ciega que avanza a tientas".
Francesc Torralba


Hoy empiezo una serie de reflexiones sobre Afectividad y sexualidad en mi bloc.

Me parece un tema fundamental para la reflexión de padres de adolescentes porque la sexualidad siempre está relacionado con la afectividad y no la podemos tratar separada de los sentimientos y de los valores que queremos que descubran nuestros adolescentes.

Interesa en primer lugar que nos comuniquemos con confianza con ellos y procuremos espacios relajados para saber que piensan, que grupos de amigos tienen o que influencias positivas o negativas reciben.

La mayoría de las encuestas afirman que los hijos adolescentes no hablan de sexualidad con sus padres y que, en cambio, lo desearían. Sería un gran disparate no haber creado la suficiente confianza para comunicarse con franqueza sobre este tema tan trascendental para su felicidad. Pero, por lo que se ve, no lo hemos conseguido.

A pesar de estos informes no perdamos la esperanza; también hay muchos padres que viven una buena armonía en casa y tienen menos problemas; están disponibles para hacer cumplir las reglas de juego establecidas y saben que en la educación de la sexualidad interviene la voluntad.

La educación de la voluntad fomenta el esfuerzo y anima al hijo a considerar su dignidad para tratar con respeto su cuerpo y el de los demás.
Cuando hablamos de sexualidad no sólo nos referimos a un instinto biológico sino a una gran variedad de sensaciones que están integradas en la globalidad de la persona.

Una forma práctica de transmitir valores es ayudarlo a vivir sin egoísmos: «piensa más en los otros», «sí a la generosidad», «esfuérzate más"...  Enseñaremos que es necesario renunciar, en muchos casos, a una pequeña satisfacción del momento para obtener, más tarde, una gratificación mayor.

Esos valores no los transmitimos haciendo cosas extraordinarias, sino en lo más cotidiano. De nuestro hijo podemos conseguir, con calma y sin ponernos nerviosos, su participación en el hogar, el esfuerzo para el estudio, que sea amable con sus hermanos, un horario límite para estar conectado a la red, un tiempo para la diversión, el dominio de sus prontos, y otros pequeños objetivos que le ayudarán a sentirse útil, superar la pereza y aumentar su autoestima al ir consiguiendo los retos sugeridos; así obtendrá su personal satisfacción.

Todos estos valores a los que hoy me estoy refiriendo para introducirme en la educación de la sexualidad de nuestros hijos conformaran su manera de ser y son una buena preparación para educar en el amor.

Los padres sabemos que la educación sexual está íntimamente ligada a la afectividad y que no es una asignatura técnica que, cuando se aprueba, se pasa al curso siguiente. 

Hemos de estar atentos a los sentimientos que crecen en nuestros hijos, sentimientos que van desde desengaños o enamoramientos imaginarios, fluctuantes y sucesivos, hasta aspiraciones e ideales para cambiar el mundo.

De todas formas, pensemos que los enamoramientos tienen mucha intensidad en la adolescencia, y algunos pueden llegar a buen puerto.

No olvidemos que no podemos convertir en mono- tema con los hijos la sexualidad cuando estamos perplejos por las malas noticias que recibimos sobre las enfermedades de transmisión sexual, para ver si así los asustamos. Se trata de motivarlos haciéndolos reflexionar sobre la dignidad de su cuerpo y el de los demás, de animarlos a que sus preocupaciones sean ocuparse del cuidado de los amigos, las aficiones, la participación en la escuela, la solidaridad, la amistad...

Nuestro hijo no es un ser que sólo se deja llevar por el instinto, sino que tiene su dimensión espiritual, se hace preguntas trascendentes, tiene un alma que se remueve cuando ve comportamientos extraños y busca la verdad para ser más libre. Todos los padres queremos su libertad, que lo hará feliz.

Rechazamos la manipulación y las esclavitudes de ideologías materialistas y hedonistas, que lo podrían enajenar y hacerlo caer en conductas de riesgo.

La verdad la tenemos que dar los padres valorando su dignidad y tratándolo como se merece, y merece mucho.

Es de la Dra. Edelmira Domènech, catedrática de Psiquiatría de la UAB, esta frase

"Es urgente entender que quienes forman parte de la sociedad de los adultos son los encargados de educar, guiar y pasar el testigo a los que vienen detrás, y que no pueden abandonar la constancia y que miren con cariño a los adolescentes, descubriendo los aspectos positivos de los cuales son portadores".

Los padres somos los más competentes para resolver todas las dudas e inquietudes que tengan; se tendría que haber hecho antes de llegar a la adolescencia, pero siempre estamos a tiempo antes de que los medios de opinión o los ataquen con imágenes pornográficas o visiones reductoras de la sexualidad humana. La verdad en boca de los padres es mucho menos compleja que la que recibirán del citado material.

Conviene emplearse a fondo en valores, en autodominio, en generosidad para educar la sexualidad de nuestros hijos... A algunos padres les han devuelto el suyo a casa porque su pareja ha encontrado un hombre o una mujer con la afectividad dañada o con un ego insoportable.


Para reflexión la frase que encabeza la página de mi amigo Francesc Torralba, filósofo.

Seguimos…

dimecres, 8 d’octubre de 2014

Educación sin respeto, es imposición


Educación sin respeto, es imposición

“Respeto no quiere decir miedo y sumisa reverencia, denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere: mirar), la capacidad de ver una persona tal como es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse de que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De esta forma, el respeto implica la ausencia de explotación”.
Erich Fromm


Hace poco estaba dando una charla en una escuela sobre “Compaginar la autoridad-prestigio con el afecto-cariño”. En el coloquio pedí a los asistentes que me dijeran qué cualidad les parecía más importante para educar a los hijos. La mayoría nombraron el respeto.

Mafalda, en la imagen que ilustra la entrada de hoy, pide a su manera respeto por parte de su madre, y lo hace como sabe: levantando un poco la voz, porque se ve pequeñita delante de ella y tiene miedo de que no la va a escuchar…, en el fondo, ¡reclama respeto!

No podemos tener autoridad si no tenemos el respeto suficiente a cada hijo: cuando son pequeños dejándoles que tengan iniciativas y, más adelante, haciéndoles crecer en libertad y responsabilidad. “No se puede ser a la vez tirano y consejero”, dice Gandalf en El Señor de los anillos. Una frase como esa ya nos predispone a entender que no hemos de tiranizar a los hijos sino acompañarlos. Y la mejor forma de hacerlo es siendo muy respetuosos.

Nuestra libertad personal, bien que la queremos. Todos nos molestamos cuando nos presionan, nos controlan o nos quieren organizar. ¿Por qué no nos aplicamos el cuento y valoramos las diferentes maneras de ser de nuestros hijos para hacernos buenos amigos y consejeros de ellos, y no unos “mandamases”?

Si es necesario dar nuestra opinión para evitarles un daño seguro que lo haremos; pero si pretendemos ser personas prudentes y discretas no nos tendíamos que conceder el lujo de entrar en espacios que no nos corresponden, ni conviene que continuamente demos nuestro parecer al adolescente, al familiar, al compañero o al amigo. Los consejos se dan cuando nos los piden pero, a menudo, una mirada afectuosa es mejor que mil palabras y demuestra toda nuestra comprensión.

También es evidente que no hemos de ser unos padres que piensan que lo saben todo; con respeto escucharemos la opinión de los otros. No es conveniente andar tan seguros y prepotentes por la vida, de forma que parezca que no necesitamos nada de nadie (aquello de “a mí nadie me ha de decir cómo tengo que educar a mi hijo”). Si no sabemos escuchar nos equivocamos: puede que aquella vecina a la que le dejamos el niño cuando precisamos salir, sabe mejor que nosotros cómo juega y se comporta con sus amigos, y nos podría dar algunas ideas.

No seamos dogmáticos. Hoy, para convivir democráticamente con los que nos cobijamos bajo el mismo techo, tenemos que captar las distintas sensibilidades para no quedarnos con nuestros prejuicios, etiquetas o criterios desfasados sobre el día a día de nuestros hijos en la escuela o en el tiempo de ocio.



El respeto, el saber escuchar y aceptar la opinión de los demás, también serán para nosotros las cualidades más valoradas si nos proponemos vivirlas con constancia.

dissabte, 6 de setembre de 2014

Entrada al "cole"

Entrada al "cole"

Entrada al “cole”

Terminado el tiempo de vacaciones, volvemos al curso escolar: pequeños y adolescentes están de vuelta al colegio.

Estos últimos días estuviste preparando con los tuyos: ropa, bolsas, estuches de lápices con la punta bien afilada; quizás tuviste de comprar una mochila nueva -la del curso pasado estaba hecha un desastre y no la has podido reciclar- y unas deportivas.
¡Andar con zapatos nuevos nos da a todos mucha moral para empezar el curso!
Reemprendemos el ritmo de la vida ordinaria, el orden habitual del hogar y del trabajo. ¡Un alivio para la mayoría de ciudadanos del mundo!

Animaste a los pequeños que tenían sus cuadernos de verano a terminarlo a toda prisa y has cuidado muchos otros detalles para que la puesta a punto del primer día del colegio fuera inmejorable.
 
Los más pequeños de tu casa van recordando contigo el nombre de los amigos y amigas con los que se encontraran al empezar el curso, crees que así no les costará tanto la separación y aceptarán mejor el cambio, aún resuenan en tus oídos, cabeza y corazón los llantos del benjamín de tus hijos al empezar la escuela infantil. ¡Conviene el proceso de adaptación! Tus hijos adolescentes están desde hace días “colgados” al
WhatsApp compartiendo las experiencias de verano con los de su grupo.

Nuevo curso, nuevos retos:
Solo hace falta proponernos pequeños objetivos. Uno de ellos es el de vivir con serenidad y con la ilusión de querer a nuestros hijos, el hecho de demostrar calma y dar cariño a los nuestros es un bien que facilita la obtención de buenos resultados educativos. Tenemos una página en blanco para ir concretando que medios pondremos para mejorar el ambiente de casa.

Para finalizar dejamos esta reflexión de la vida diaria, un poco de caricatura de la realidad cotidiana:

Tienes a tus pequeños desayunando antes de ir hacia la escuela; estas pensando en la reunión de primera hora de la oficina y mientras pones la lavadora de ropa vas diciendo a los “peques” estas frases: “daros prisa que hemos de llegar puntuales al colegio”, “¡ahora te has manchado!, “rápido dame la camiseta, vete a buscar una de limpia”, “no te olvides el bocadillo”, “no molestes a tu hermano, no os peleéis”, “llegaremos tarde”. Salís todos acelerados, llegáis a la puerta del colegio: “adiós, portaros bien”. Crees que todo ha ido bien: “ahora me concentro en la reunión de trabajo y en las ideas geniales que debo aportar”.
Luego reflexionas y te preguntas:
¿Cuántos besos y caricias he entregado a mis pequeños al levantarse de la cama?” “¿Les he hablado de ofrecer a Dios, el estudio, el juego el día de hoy?” ¿He dialogado con ellos mientras tomaba mi café con leche, interesándome por sus cosas?”
-“Siempre estoy a tiempo de rectificar. Luego los iré a buscar al “cole” y les preguntaré por sus cosas, los abrazaré… Mañana podré esforzarme para no contagiar mis prisas y amoldarme a su ritmo que no es el mío”.
¡Serenidad!

Os deseo alegría y felicidad en familia y agradecimiento hacia los docentes que procuran promover la curiosidad intelectual de nuestros hijos para preparar hombres de bien para un futuro mejor.
Me permito dejarte el enlace de Troa librerías en la que encontrarás la reseña y valoración de mis reflexiones sobre la complicidad entre familia y escuela. Puedes adquirir el libro a través del enlace de cualquiera de las librerías del grupo o comprarlo en la ciudad en que vives: http://www.troa.es/libro/quien-educa-a-mi-hijo_646640

Os dejo entrevista de Ràdio Andorra. Promama LLibres Company, con Lourdes Prat:
Programa “Llibres Company” a Ràdio Andorra:

http://www.andorradifusio.ad/programes/llibres-company Desde el minuto 20’00 al 35’00 Presento "¿Quien educa a mi hijo?" "En octubre lo tendremos en edición digital!


dijous, 14 d’agost de 2014

Reflexión de agosto

Reflexión de agosto (sin juzgar)
 

 

Que en el hogar no se escuchen nunca ni críticas, ni juicios, ni murmuraciones sobre ninguna persona. Se comprende muy bien con lo que leeremos a continuación referido al triple filtro de Sócrates:

Un sabio filtra la información.

Un sabio filósofo ve llegar a su casa a un joven discípulo visiblemente alterado.

- Maestro, maestro, un mago estuvo hablando de ti con malevolencia. Deseo contarte lo que ha dicho.

- Espera, interrumpió el sabio:

-¿Hiciste pasar lo que vas a contarme por los tres filtros?

- ¿Los tres filtros?,  preguntó el discípulo

- Sí, y el primero es la verdad: ¿estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

- No estoy seguro; en realidad lo oí comentar a unos vecinos.

- Al menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es el de la bondad y la justicia: ¿estás seguro de que lo que vas a decirme es bueno y justo?

- No, en verdad es todo lo contrario.

- ¡Ay, vaya! - exclamó el maestro y agregó:

- El último filtro es la necesidad. ¿Crees que es necesario hacerme saber lo que tanto te inquieta?

- A decir verdad, no, respondió el discípulo.

Y el sabio sonriendo dijo:

- Entonces, si no es verdad, tampoco bueno o justo, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
 
Reflexionemos, durante el mes de agosto, tiempo de descanso.

Estáis invitados el dia 14 de septiembre a las 12 del mediodía en la "Setmana del llibre català" que se celebra en la plaza de la catedral de Barcelona. Organizado por Editorial Meteora asisteremos en la Plaza de la Escritura a unas reflexiones sobre las personas mayores. Modera: Jordi de Fernando. Intervienen: Sebastià Serrano, Josep Puigbó, autor de S@vis i yo misma, autora de Som avis. Enlace: http://www.lasetmana.cat/mostrar_activitat.asp?idFormulari=73&idFormulari2=72

 

dimarts, 22 de juliol de 2014

Ternura

Platero y ternura



Hoy mismo en Facebook he copiado esta imagen de un burrito. Un burrito que me ha recordado un magnífico libro "Platero y yo" lleno de pensamientos maravillosos y que introduce en el mundo de la ternura, de las emociones, de la dulzura, de la amistad... ¡Todo un programa!
Son pensamientos maravillosos que nos introducen en un mundo lleno de demostraciones de afecto que nos hacen reflexionar en la atención y cariño que deben recibir los hijos de los padres. Son pensamientos que nos ayudan a ser mejores y a repartir besos, abrazos o miradas afectuosas a los nuestros.
Unos pensamientos, en este libro pequeño que son geniales para llevarlos en el bolso, en la maleta, en el bolsillo o para tenerlo a mano en casa y saborearlo sin perder tiempo en algún programa insulso de televisión.
En definitiva tenemos un buen contenido para aliviar, consolar, acompañar y hacer felices a los demás.
¡Aprovechemos las vacaciones escolares para vivir con todo corazón la vida de niños y jóvenes!
Recordamos a Juan Ramón Jiménez:

Yo trato a Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le peso un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar. Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, que ha llegado a creer que sueña mis propios sueños.

¡Feliz verano!


dimarts, 15 de juliol de 2014

Descansar en vacaciones sin dejar de educar


Descanso en tiempo de vacaciones y sigo educando

 
“La libertad supone responsabilidad. Por esto la mayoría de los hombres la temen tanto”.
George Bernard Shaw

 
Cuando llega el tiempo de vacaciones debemos descansar y recuperar fuerzas y cada uno de nosotros elige la mejor manera de hacerlo poniéndose de acuerdo con su familia. Con nuestros hijos pequeños es fácil pero es ideal que, aunque los hijos ya estén independizados, saber encontrar un tiempo para estar todos juntos después de comentar con ellos que plan puede ser el óptimo.

Si durante el curso hemos mantenido unos horarios y hemos animado a que nuestros hijos colaboren en las tareas de casa con algún encargo es normal que, ante un cambio nos planteemos que pautas nuevas serán las que ahora pondremos comentándolo en una reunión familiar. No puede ser que todo el peso de las tareas recaiga sobre el padre o la madre sin la mínima colaboración de los hijos. Si cada uno se ocupa de sus cosas ya hemos ganado mucho sino nos pasaremos el verano recogiendo toallas de playa y de piscina o zapatillas de deporte en cualquier rincón del pasillo.

Tengamos orden exigiendo encargos pequeños que nos hacen la vida más agradable. Tenemos autoridad siempre que vayamos por delante y nos hayamos organizado sin improvisar. ¡Claro que lo haremos con más flexibilidad y no olvidando que el orden de un hogar no es el orden de un museo!

Reflexiono con vosotros sobre esta renovada, buena y necesaria autoridad porque impregna la vida de cada uno de nosotros y no puede dejarse colgada en el armario de la entrada como hacemos con nuestro abrigo en invierno:
Nuestra autoridad ayuda realmente a nuestros hijos sin recortarles su libertad ni el cariño que les queremos dar.

En un clima de confianza en el hogar la autoridad se ha de basar en el ascendiente y el prestigio que adquirimos cuando intentamos superarnos para mejorar personalmente. Hay personas que cuando oyen las palabras “orden” o “autoridad”, sienten grima. Quizás porque les vienen a la memoria situaciones de novelas o de películas en las que el padre o un profesor pretendía que los hijos o los escolares obedecieran a fuerza de gritos y de golpes. 
La autoridad no tiene nada que ver con el abuso de poder o con la prepotencia.
Al contrario, la autoridad de los padres ejercida con amor, respeto y coherencia, es esencial para educar personas responsables y libres por esto hemos hablado de participación en el hogar al iniciar el artículo.
Hay estudios que demuestran que la ausencia de autoridad por parte de los progenitores conduce a chicos y chicas a tener poca capacidad para progresar, y muchos se convierten en niños déspotas, jóvenes agresivos o adultos inmaduros. Como es natural, los hijos reclaman que les guiemos. Es interesante ver como un chiquillo, que levanta pocos palmos del suelo, mira a sus padres antes de tocar los cacharros de los cajones bajos de la cocina si anteriormente se le ha corregido: necesita un asentimiento o una negativa. 

Sonrío cuando recuerdo la escena que viví en compañía de mis hijos y nietos. Era la hora de comer y estábamos todos sentados a la mesa. Había discusiones entre los nietos mayores, que no estaban contentos con el primer plato. Uno se quejaba de que la mantequilla se había puesto líquida, el otro quería “Ketchup” en lugar de la salsa de tomate hecha en casa, el otro quería menos espaguetis... De golpe, el nieto más pequeño, de cinco años, levantó la voz y dijo: “¿Quién manda en esta casa, eh?”. Aquella salida nos produjo un ataque de risa a todos y se acabó el barullo.
Hay que tener en cuenta que yo estaba callada para no interferir en la autoridad de los padres y ellos estaban un poco cohibidos y no querían regañar a los hijos en mi presencia. Afortunadamente en este caso, el más pequeño, con su oportuna petición, hizo que todo volviera a su cauce y nos demostró que se necesitaba más autoridad por parte de los adultos.

Hagamos una pequeña lista de los encargos que pueden hacer nuestros hijos en tiempo de vacaciones. Hay montones de posibilidades para que ejerzan su responsabilidad y la podamos valorar: desde ocuparse de comprar alimentos o hacer la lista del supermercado por internet, pasando por cortar el pan para la comida diaria principal o separar la ropa de color y blanca de la lavadora hasta ocuparse de entretener al hermano pequeño que empieza a caminar o dar media hora de clase al que necesita recuperación. También los hijos de cinco o seis años pueden tener oportunidad de colaborar: contestar el teléfono, ocuparse de colocar los envases vacíos en la bolsa de reciclaje, doblarse el pijama, dejar la ropa sucia en el cesto, recoger la mesa.

Llega el tiempo de vacaciones, un tiempo magnífico para agradecer, para valorar y para divertirnos juntos, será así si hemos previsto las responsabilidades de cada uno y lo hemos hecho creando un ambiente alegre y festivo.

Entrevista radio sobre adolescentes: (catalán): http://www.ivoox.com/vols-llegir-entrevista-victoria-cardona-educadora-i-audios-mp3_rf_1549583_1.html

¡Feliz verano sin olvidarse de repartir responsabilidades cariño, besos y abrazos a nuestro cónyuge e hijos!  

dimarts, 8 de juliol de 2014

El veraneo de los abuelos


El veraneo de los abuelos

 

La vida sólo se comprende mirando atrás, pero sólo puede ser vivida mirando hacia delante.

Sören Kierkegaard

 

La edad madura es aquella en la cual uno todavía es joven, pero con mucho más esfuerzo.

Jean-Louis Barrault

 

Hoy os ofrezco estas reflexiones sobre el tiempo de vacaciones de nuestros nietos.
Es mi pequeño homenaje a tantos abuelos que dedican el mes de julio a convertir su casa en guardería infantil y a pasar horas de paseos con cochecitos de bebés en los parques infantiles o en alguna piscina pública, a veces fatigados por las altas temperaturas del verano, pero sin perder la capacidad de disponibilidad tan propia de nuestros queridos mayores.

¿Vacaciones de los abuelos en verano?: Pocas.
Su espíritu de servicio se hace visible. Sigue su generosidad cuando después de julio llega el mes de agosto y procuran que el matrimonio joven se ausente una semana para descansar y se tome sus vacaciones reales.

¡Menudo regalo tener abuelos! Los abuelos, ya jubilados, recuerdan su juventud y saben que a sus hijos les conviene comunicarse mejor y que podrán hacerlo si tienen un tiempo para ellos solos y rehacerse del cansancio acumulado durante todo el curso; podrán airearse, salir de la rutina diaria y reponer fuerzas. Probablemente, ellos no lo pudieron hacer y el sueño que no realizaron lo proyectan en sus descendientes. ¡En este caso es una valiosa proyección!

Los abuelos dirigen su mirada al futuro como nos recuerda Sören Kierkegaard y hacen muy bien. Ellos saben que benefician a su familia y, aunque alguna vez sus dolencias no se correspondan con su buen ánimo, según la frase de Jean-Louis Barrault, perseveran en su papel con su esfuerzo cariñoso. Saben, también, que es la ternura que encuentran los nietos en su hogar lo que se guarda y permanece en el corazón y no se olvida nunca. ¡Cuánto siembran los abuelos y cuánto recogen los nietos!

Pienso en esta fábula que os transcribo para aplicarla a la fuerza del calor y del cariño en el trato de la convivencia. Es de Esopo, que vivió entre los años 550 y 600 a. de C.:

 

“El sol y el viento discutían para ver quién era más fuerte.

El viento decía: “¿Ves aquel anciano envuelto en una capa? Te apuesto a que haré que se quite la capa más rápido que tú”.

Se ocultó el sol tras una nube y el viento comenzó a soplar cada vez con más fuerza hasta ser casi un ciclón, pero cuanto más soplaba tanto más se envolvía el hombre en su capa. Por fin el viento se calmó y se declaró vencido.

Entonces salió el sol, y sonrió benignamente sobre el anciano. No pasó mucho tiempo hasta que el anciano, acalorado por la tibieza del sol, se quitó la capa.

El sol demostró entonces al viento que la suavidad y el amor de los abrazos son más poderosos que la furia y la fuerza”.

 
Los abuelos dan cobijo, calor y son de gran ayuda para limar tensiones,  transmitir raíces, tradiciones y dar un sabor especial y tierno a la familia, porque siempre ven todas las cualidades a sus nietos. Cuando son chiquitines los llenan de besos, canciones y abrazos; en la adolescencia saben  pasar por alto los cambios de humor y las salidas de tono que tiene cualquier adolescente; responden con sonrisas, buen humor, silencios cuando son necesarios y gestos amables.

Nos preguntamos si los padres jóvenes agradecen los desvelos de los abuelos. Pensamos que sí que lo valoran y lo agradecen pero les recordamos que es importante manifestárselo.

Encontré un día a una abuela disgustada porque después de haber dedicado tiempo y cariño a sus dos nietos de 10 meses y 3 años, porque sus padres al recogerlos le habían comentado: “Es que tú malcrías a los niños”. Lo hablamos y entre las dos acordamos que convenía evitar frasecitas de este tipo que de graciosas no tienen nada, porque las abuelas no son las malcriadoras oficiales sino, sencillamente, abuelas que se desviven para que sus nietos se sientan queridos y protegidos en ausencia de sus padres y adquieran seguridad.

Queridos abuelos, no nos dejemos etiquetar, conviene dialogar y aclarar siempre malentendidos. Quedarse callado y sufriendo por dentro es un cultivo para llegar al síndrome de la “abuela esclava”, que sería un ir haciendo a disgusto una tarea preciosa que da sentido a la vida de cualquier persona, especialmente, si esa persona se hace mayor porque los nietos dan sentido a la vida. Podría quedar entristecida, perjudicarse ella misma y no hacer felices a los demás.

Finalizo con estas dos sugerencias para padres y abuelos:

1.- Manifestar agradecimiento a los abuelos y, sin prisas, escuchar sus opiniones y apreciar el favor que nos hacen atendiendo a nuestros hijos  en tiempo de vacaciones escolares. Sabemos que las opiniones de los abuelos siempre son una referencia útil para los padres, aunque son ellos los que han de decidir cómo educar a sus hijos. Hago este inciso porque si bien sería un defecto por parte de los padres no valorar lo que hacen los abuelos también lo sería el que los abuelos quisieran intervenir en sus objetivos educativos.

2.- Recordar a los abuelos que si nuestros nietos ya son mayorcitos y pasan alguna temporada larga con  nosotros, es imprescindible establecer unas reglas de juego y que colaboren en las tareas del hogar; procuremos pasarlo bien, dedicando tiempo para ir con ellos de excursión, al cine o celebremos juntos alguna actividad atractiva. En realidad conviene celebrarlo todo porque es un privilegio poder estar con los nietos.

¡Feliz verano a todas las familias de Hacer Familia!

 

 

 

dijous, 26 de juny de 2014

Vacaciones: fortalecer vínculos afectivos...


Fortalecer el afecto en tiempo de vacaciones

"¿Qué puedes hacer para promover la paz mundial? Ve a casa y ama a tu familia".
Madre Teresa de Calcuta

“Las tareas cambian no sólo con las personas, es decir, con las peculiaridades de cada uno, sino también en función de los momentos, de la unicidad de cada situación”.
Víktor E. Frankl:

En verano cambiamos muchas de nuestras tareas y tenemos una oportunidad de oro para vivir más serenamente la vida familiar.
Sabemos que la familia es creadora de vínculos afectivos y que se pueden fomentar con más fuerza cuanto más tiempo dispongamos para demostrar el amor a nuestros hijos con más presencia. Sonreír, escuchar, besos y abrazos consolidan y potencian todo el afecto natural que nos tenemos en familia, afecto que perdurará y será la música de fondo que acompañará siempre a nuestro hijo y le procurará la seguridad y la autoestima necesaria para ser feliz en esta vida porque se sabe querido.

Proponemos unas pequeñas recomendaciones para obtener mejores resultados para fortalecer los lazos afectivos familiares:
• Prever la estancia del tiempo de vacaciones y hacer participar a los hijos adolescentes para que se integren en el lugar elegido.
• Simplificar las tareas domésticas para disponer de tiempo para conversar en la sobremesa después de cenar y reír de los chistes de pequeños y mayores. Al mismo tiempo podremos practicar muchos valores: respeto, moderación, espíritu de servicio, generosidad.
• Dedicar un tiempo especial a cada hijo - sea cuál sea su edad - para que se sienta singular, acompañado y comprendido.
• Demostrar agradecimiento a Dios por tener un tiempo de descanso y animar con el ejemplo para que los hijos también lo hagan. Un testimonio vale más que mil y un sermones.

Recordemos que el verano es la época ideal para vivir - padres e hijos- la amistad. ¿Quién dice que no podemos ser amigos de los hijos? Somos sus mejores amigos, no les fallamos nunca y estamos a su lado siempre para que nos tengan confianza y les podamos orientar respetando su autonomía y libertad responsable. También el verano es el tiempo idóneo para desarrollar la vertiente social de estar más cerca de nuestros amigos que en época de trabajo se hace más difícil.

Las vacaciones pueden ser la mejor época para no quedarse sentado en el sofá “tragando televisión”, ni pasarse horas en internet con “amigos virtuales”. Vivamos la temporada de verano dando afecto a manos llenas.
Hagamos la maleta - ligeros de equipaje - pero con el corazón lleno de amor para hacer felices a los nuestros y pasarlo bien.

Dejemos buen recuerdo a nuestros hijos de este verano 2014.
(Publicado en la revista Hacer Familia, junio 2014)

Recomendamos para profundizar en la etapa adolescente de los hijos, mis reflexiones en: "Un extraño en casa", editado por Viceversa.
Entrevista sobre "Un extraño en casa" TV2

dilluns, 19 de maig de 2014

Valores de cine


Cine de valores en familia

“La educación en valores no tiene término final, porque los valores, en sí mismos, jamás son totalmente poseídos por el educando, sino que siempre pueden ser vividos y expresados con más intensidad”.
Francesc Torralba

A algunos abuelos nos gusta volver a ver películas como Qué bonito es vivir u otras de Frank Capra que nos animan cuando tenemos nuestros bajones; son películas que nos hablan de lo que hubiera sucedido si no hubiésemos existido o nos ayudan a recordar aquellos hechos que han comportado cosas buenas que no habrían sucedido si no los hubiéramos vivido.
Nos adaptamos con ilusión a este siglo porque hoy tenemos, con un lenguaje diferente, buenas películas que nos aportan profundos mensajes. Muchos padres destinan unas horas del fin de semana para ver con sus hijos cine que escogen entre todos para ponerse de acuerdo en la elección.
A modo de ejemplo, escribiré una serie de títulos de buen contenido para nuestros adolescentes, aunque sean de años anteriores:
¿Nos interesa profundizar con los hijos mayores sobre el ingenio y la generosidad? La lista de Schindler o La vida de los otros.
¿Que queremos fomentar el esfuerzo para afrontar las desgracias, amar la profesión y desarrollar la constancia? El pianista.
¿Que deseamos hablar del rechazo a los atentados o la violencia? La vida es bella.
Sobre el respeto a los profesores y la sensibilidad artística: Los chicos del coro. Sobre la solidaridad con los discapacitados: Un mundo a su medida o La fuerza de un ser menor. Sobre la necesidad de fomentar el compromiso social: Hotel Rwanda y un largo etcétera según el sentido común de los abuelos y de los padres y del gusto de cada uno.
Y para finalizar os explico que vimos hace poco con nuestros nietos una excelente película Jappeloup, rodada en el año 2013, basada en la vida de Pierre Durand que se dedica en cuerpo y alma a su pasión, el salto de obstáculos abandonando su profesión de abogado. Apoyado por su padre, lo apuesta todo por un joven caballo en que nadie tiene gran fe: Jappeloup que es demasiado pequeño, extraño, imprevisible.
Después de un fracaso en una competición Pierre toma conciencia de sus fallos y se esfuerza con ayuda de Nadia, su mujer, y de Raphaëlle, la moza de cuadra y llega a ganar la medalla de oro de Saltos en los juegos olímpicos de 1988 en Seúl.
A nuestros nietos adolescentes les gustó mucho y yo pensé que les habría hecho bien. Sin hablar compartimos emociones y el cine les mostró que personas muy valiosas como, por ejemplo, deportistas de élite que ellos admiran, han conseguido ser campeones después de muchas horas de entrenamientos y sudores, con constancia, voluntad y sacrificio.
¡Feliz tarde de cine en familia!

dimecres, 2 d’abril de 2014

Aparcar el amor propio y esforzarse



Aparcar el amor propio y esforzarse

“Nuestro corazón es como la tierra, que tiene una parte de luz y otra de sombras. Descender para conocerlo bien es muy difícil, muy doloroso, ya que siempre cuesta aceptar que una parte de nosotros está en la oscuridad”.Susana Tamaro

“Es a partir del conocimiento de nuestras propias limitaciones, de la aceptación de las que son ineludibles y del esfuerzo para superarlas de donde irradia la labor del educador”.José Ramón Yela

Con Susana Tamaro reconocemos que es doloroso encontrarse entre sombras al conocernos pero, con valentía y con humildad, pondremos medios para superarlos como nos recomienda Yela y así ser referentes para nuestros hijos.

Empecemos por aparcar el amor propio. Podría suceder que nos juzgáramos con excesiva benevolencia, quizás llevados por nuestra vanidad... ¡Si nos compraran por lo que nosotros creemos valer y nos vendieran por nuestro precio real harían un mal negocio!

Se explican los peligros de dar tanta importancia al ego en esta historia:
“Una rana se preguntaba como podía alejarse del clima frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar.
"Déjenmelo a mi - dijo la rana -. Tengo un cerebro esplendido".
Luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba sujetarse a la caña con su boca.
A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía.
Al poco rato pasaron por una pequeña ciudad, y los habitantes de allí salieron para ver el inusitado espectáculo.
Alguien pregunto: "¿A quien se le ocurrió tan brillante idea?"
Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia, que exclamo: "¡A mii iiii!"- desprendiéndose de la caña.
No nos queremos ahogar como la ranita presumida y con sencillez reconocemos nuestras limitaciones.

Se cuenta de Edison que de todos sus logros, quizá el de la bombilla incandescente requirió un particular esfuerzo. Durante ochocientos días, con bastantes de sus noches, apoyado por sus colaboradores, tuvo la paciencia de experimentar con más de mil fibras diferentes, tanto vegetales como minerales y animales. En las últimas semanas, uno de sus colaboradores le preguntó por qué persistía de esa forma en aquel empeño, tras casi mil intentos sin haber conseguido otra cosa que fracasos. Edison le respondió con sencillez: “No son fracasos. En cada experimento he descubierto un motivo por el que la bombilla no funcionaba. Gracias a eso, he logrado saber ya mil formas de cómo no se debe hacer una bombilla”.

Se trata de hacer crecer armónica e integralmente a nuestros hijos, que
han de comprender, como lo comprendemos los padres de familia, que en la vida hemos de avanzar siempre, limando defectos a partir de nuestro conocimiento personal.

Publicado en Revista Hacer familia. Abril 2014

Firmas Sant Jordi 2014 - 23 de abril - en Barcelona:
De 18h a 19h. de la tarde en Librería Garbí - Troa: Via Augusta, 9. (cerca de Diagonal)
De 19'30h. a 20'30h. tarde en Libreria Odessa: Farmacéutico Carbonell, 45. (cerca de Paseo Dom Bosco, calle paralela a Maestro Falla)

Novedad:


Literatura a partir de niños de 5 años. Lectura compartida con los padres de Editorial Baula
Ilustraciones y redacción: Eva Santana.
Consejos sobre el tema tratado para padres y profesores, destacando la educación de las emociones y buscando soluciones a los pequeños problemas: Victoria Cardona

dilluns, 3 de març de 2014

La esperanza, motor de vida



La esperanza, motor de nuestra vida
(Publicado en la Revista Hacer Familia, marzo del 2014)



La esperanza no es la convicción de que todo saldrá bien, sino la seguridad de que tiene sentido lo que hacemos, sin preocuparnos de los resultados.Václav Havel



>;“Ningún pesimista ha descubierto el secreto de les estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una puerta nueva al espíritu humanoHellen Keller



La esperanza es necesaria para gozar de paz y de serenidad y es el resultado de encontrar sentido a nuestra vida que nos ayuda a vislumbrar un futuro mejor para nuestros hijos y para nosotros. Mantenemos la esperanza cuando sabemos que somos queridos y sabemos querer a los demás, el cristiano le añade la convicción que es amado por Dios.

¿Qué cualidades ejercemos cuando tenemos esperanza?: La paciencia y la alegría. Si perdemos la paciencia y la alegría, el desánimo nos invade y todo lo vemos oscuro. La oscuridad se volverá luminosa si tenemos una actitud positiva, nos aceptamos cómo somos y recordamos que nuestra vida es comenzar y recomenzar con ánimo o sin él.

Nos cuenta Jean Giono en "El hombre que plantaba árboles" la vida de un personaje que planta una bellota, espera que crezca y repite este gesto miles de veces. El resultado es que consigue, con los años, transformar el paisaje de una tierra yerma y estéril en fértil, y cambia para siempre la vida de todos los habitantes de su región.

¿Se desanimó Hellen Keller? Probablemente en más de una ocasión porque tenía motivos pero con su coraje y perseverancia - a pesar de ser ciega y sorda - nos dejó un buen testimonio de superación, además de esta frase que encabeza este artículo que nos ayuda a soñar.

Es probable que ni tú ni yo vivamos situaciones como las de Hellen Keller pero tenemos las nuestras: un hijo o familiar conflictivo, una enfermedad, una convivencia difícil con alguien del trabajo, una situación económica precaria que no se resuelve o vivir con el gran dolor por la pérdida de un ser querido.

También tenemos aquellas limitaciones externas del ambiente que nos presionan: generalmente estamos rodeados de noticias escalofriantes que, en el peor de los casos, nos paralizan. Y, el desánimo, el mal humor, la soledad y las inseguridades son terreno abonado para permanecer inmóviles, desesperanzados y sin incentivos.

Procuremos cada uno de nosotros, no perder la esperanza, motor de nuestra vida y, vivamos con ilusión los ideales proyectados, insuflando ánimos a las personas que nos rodean.

dissabte, 25 de gener de 2014

Es súper útil la red aunque sabemos de sus riesgos.


Riesgos en la red

Todos conocemos las ventajas de las redes sociales como escribe sobre este aspecto, Lawrence E. Shapiro, psicólogo, que tiene unos magníficos libros para aprender a tratar a los hijos:
Los servicios de Internet y on-line han abierto nuevos caminos para que los niños aprendan y se comuniquen… los padres deben tomar algunas precauciones si sus hijos pasan demasiado tiempo en el ciber espacio… pero, el peligro más grave recaería en los niños que quedaran atrasados por no gozar de acceso a las nuevas tecnologías”.



Todos necesitamos las redes y sabe mal que haya personas que no puedan acceder a ellas. Sin embargo, encontramos situaciones de riesgo que conviene conocer. La estadística hecha a nivel europeo en enero de 2013, que ha contado con la colaboración de la asociación Protégeles, nos habla de pornografía: el 58,8% de los adolescentes europeos de 14 a 17 años ha encontrado imágenes pornográficas en Internet. El 32,8% de esos menores consideraron la experiencia muy negativa. El 21,3% de los adolescentes españoles está en riesgo de desarrollar una adicción a Internet debido al tiempo que dedica a navegar por la Red, en comparación con el 12,7% de la media europea. Una llamada de atención para todos los padres.

Alarma leer noticias sobre el fenómeno llamado hikikomori (en castellano podría traducirse como «aislamiento»). En Japón se han contabilizado 1.200.000 jóvenes con un grave trastorno social que les empuja a recluirse en su habitación. Normalmente, son hijos únicos o primogénitos que se sienten presionados por la sociedad y que, al creerse incapaces de interpretar los roles sociales que se les exigen, reaccionan con el aislamiento. Son jóvenes de clase alta a quienes sus padres se lo han dado todo; y ahora no hablan con nadie, a duras penas con sus familiares. El mundo exterior no les interesa. Lo peor es que pueden estar encerrados años por miedo a salir. Todo un drama: ¡cómo nos duele el corazón! Vi en un reportaje a la madre de un chico japonés que decía: “se baña cada seis meses y la habitación en la que está recluido, a la que no puedo entrar, está llena de porquería...”.

Aparecido con fuerza en el mes de enero de 2013 tenemos el Informer. Son páginas anónimas de Facebook del ámbito escolar y universitario, en las cuales los alumnos pueden enviar a los administradores de la página sus chismes e insultos para que se publiquen en el “muro” desde el anonimato. Las publicaciones van desde declaraciones de amor, humillaciones de alumnos e insultos, hasta quejas del personal de la escuela o de las facultades universitarias.
El Informer es grave por su anonimato y por esos ataques durante la adolescencia, en la que los jóvenes son más vulnerables porque están buscando su identidad, una identidad que puede quedar dañada por rumores inventados o humillantes. Y aun es más grave cuando se vierten comentarios en los que predomina el trato a la mujer como objeto sexual. Nos preguntamos: ¿el anonimato fomenta conocerse o fomenta la cobardía y la hipocresía?

Para conocer otros peligros de la red como el ciberbullying, el grooming o el sexting os dejo el enlace: Pantallas amigas
http://www.pantallasamigas.net/ con vídeos para enseñar a navegar a los hijos. Me han comentado muchos padres que estos vídeos les han ido bien para explicarlo con ellos al lado para -sin forzarles- darles criterios.

divendres, 17 de gener de 2014

Reyes. Silencio y contemplación.

El arte de guardar silencio. Ponderar la belleza

“Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño. Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría. Y al entrar en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.

Evangelio de San Mateo

Tenemos en este mes de enero la Festividad de los Reyes Magos, unos magos que, contemplando el cielo, siguieron el camino que les indicaba la estrella hasta llegar a la Cueva de Belén. Arrodillados y recogidos en silencio adoraron a Jesús-Dios, un Niño como cualquiera de los nuestros necesitado del apoyo, cariño, ternura y necesitado, también, de sentirse arropado por los brazos de sus padres, la Virgen María y San José. Todo un Misterio de Amor.

Los Magos nos dan un ejemplo del arte de guardar silencio ante la contemplación de la belleza. Un ejemplo que nos ayuda a agradecer las fiestas de Navidad en las que muchos padres, abuelos y nietos nos damos cita en torno al Belén de corcho, musgo y figuritas de barro para celebrar el Nacimiento de Dios. El bullicio ha entrado en nuestras casas: villancicos, poemas, regalos, conversaciones de sobremesa, brindis recordando a los que ya no están entre nosotros y, sobre todo, mucha ilusión y alegría por estar juntos. Probablemente, valorar la belleza de estos días nos ha ayudado a ponderar la importancia de la familia y de los vínculos afectivos que se crean en ella.

También se ha creado un ambiente propicio a la belleza gracias al trabajo de todos. Sin dedicar tiempo a las comidas festivas, a la decoración navideña, al esmero en hacer el pesebre con la colaboración de los pequeños, al esfuerzo por vivir las tradiciones que nos legaron, etc., no hubiera sido posible contemplar la bondad de estos días vividos en familia. Una contemplación que también nos recuerda –como cuenta el Génesis- la mirada complacida de Dios ante la creación. En el séptimo día, Dios, al ver que lo que había creado era bueno y era bello, descansó y contempló la obra creada de la nada.

Tú y yo también buscamos tiempo para la contemplación del trabajo hecho en casa para ser útiles a los nuestros, y del trabajo profesional hecho con pulcritud. Muchas veces las prisas nos restan tiempo de descanso para ponderar en silencio lo que tenemos y lo que vivimos.
Ponderemos y contemplemos, desde el interior de nuestro corazón, toda la bondad de estos días de Navidad, de las risas inocentes y de la vitalidad extrema que tienen nuestros pequeños y, también, de la sabiduría y silencios de nuestros mayores.

Y ahora, acompañemos a los Reyes de Oriente en su visita a Belén y gocemos en silencio del Misterio de Belén.

(Artículo mes de enero Revista Hacer Familia)


divendres, 10 de gener de 2014

Ya nada será como antes


Ya nada será como antes



Es magnífico saber que mi futuro, el de muchas cosas y el de las personas que me rodean, en cierta manera, si bien aun en pequeña medida, dependen de la decisión que yo tome en cada momento.


VIKTOR E. FRANKL



Viví la primera infancia de mis hijos con toda la ternura y conocimientos de mis estudios de maestra; en su etapa adolescente hice todo lo que el sentido común y el amor me hacían ver y, al cabo de unos años, con los hijos ya maduros, contemplé el «nido vacío» con la esperanza de que cada uno de ellos viviera feliz su proyecto de vida. Siempre he valorado su autonomía y libertad. Ser abuela me ha hecho revivir con serenidad momentos de una belleza extraordinaria, a la vez que me ha supuesto un esfuerzo para adaptarme a cambios que me llevan a afirmar con toda sinceridad: «Ya nada será como antes, pero puede ser mejor si yo quiero».

Por esto os digo: «ya nada será como antes» y el futuro es un pequeño misterio, un misterio que podréis ir desvelando y construyendo con vuestra aportación y decisiones.

Han quedado lejos aquellas preocupaciones por el llanto del bebé que reclamaba su alimento, el calendario de vacunaciones, la emoción por el primer día de guardería o la inquietud por encontrar un «canguro» cualificado que resolviera la compañía del pequeño en aquella inoportuna fiebre que os hacía planificar de nuevo vuestras ocupaciones habituales.

Se han acabado aquellos días de alegría desbordante que compartíais esposa, marido, abuelos, hermanos y tíos al escuchar por primera vez unos pequeños sonidos guturales que os parecían palabras dirigidas a cada uno de vosotros, o aquellos otros en los que, con los brazos abiertos, animabais al pequeño a dar su primer paso.

No recibiréis ya aquellos abrazos y besos espontáneos en los que la boca abierta del bebé quedaba incrustada a vuestra mejilla y os provocaba una agradable sacudida de ternura inexplicable en vuestro corazón. Ni contemplaréis sus manitas regordetas encajando con seriedad – como si le fuera la vida en ello − un cubo dentro de otro, ni aquellos primeros dibujos que os hacían sospechar el nacimiento de un artista que perpetuaría vuestro apellido.

Vuestros hijos nunca más llorarán cuando salgáis de casa ni os recibirán, cuando regreséis, con aquellos chillidos y saltitos entre nerviosos y alegres en espera de vuestro fuerte abrazo, de que os cambiéis vuestra ropa de trabajo y dejéis vuestra cartera para jugar con ellos.

No volveréis a arroparlos en la cama, a contarles el cuento diario, la canción o los juegos que inventabais con el ingenio de vuestro amor, tapándole y destapándole la cabeza con la sábana simulando sustos, ni a darles el beso de buenas noches, ni a despertarlos por la mañana para llevarlos a la guardería somnolientos.

No volverán las idas al parque vigilando que no se trague la tierra del arenero, ni las pompas con la espuma del jabón a la hora del baño, las excursiones felices con bocadillos, ni aquellas tertulias con vuestros compañeros de fatigas a la salida del parvulario.

No gozaréis del poder que teníais para decidir qué ingrediente nuevo introduciréis en su alimentación, ni de que os obedezcan con diligencia al decretar la visita del parque temático con toda la familia. ¡El poder se ha terminado!

Y ¿dónde queda aquella época de oro de los siete a los diez años, en que vuestro hijo se hacía el bocadillo para la escuela, se organizaba la vida en casa sin hacer mucho ruido e iba a las actividades que habíais pensado con vuestro esposo sin ninguna oposición por su parte?

Aquella iniciativa y creatividad de las mil trenzas que hacíais en el abundante cabello de vuestra hija o a aquel corte de pelo de vuestro hijo, construyéndole una imagen moderna y atrevida, también las habéis perdido. Tenéis que reconocer que casi, casi, lo único que os producía un desasosiego serio era, a final de curso, la coincidencia del día de la fiesta del colegio con el campeonato del deporte de vuestro hijo, escogido entre todos con tanta ilusión.

¡Ya nada será como antes pero –si queremos- podrá ser mejor!

Nuestra historia y la de nuestro adolescente dependen de nuestra forma de actuar y de las decisiones que tomemos en este nuevo papel de madre o padre de adolescente.



FELIZ 2014, Año de la família.