dilluns, 3 de març de 2014

La esperanza, motor de vida



La esperanza, motor de nuestra vida
(Publicado en la Revista Hacer Familia, marzo del 2014)



La esperanza no es la convicción de que todo saldrá bien, sino la seguridad de que tiene sentido lo que hacemos, sin preocuparnos de los resultados.Václav Havel



>;“Ningún pesimista ha descubierto el secreto de les estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una puerta nueva al espíritu humanoHellen Keller



La esperanza es necesaria para gozar de paz y de serenidad y es el resultado de encontrar sentido a nuestra vida que nos ayuda a vislumbrar un futuro mejor para nuestros hijos y para nosotros. Mantenemos la esperanza cuando sabemos que somos queridos y sabemos querer a los demás, el cristiano le añade la convicción que es amado por Dios.

¿Qué cualidades ejercemos cuando tenemos esperanza?: La paciencia y la alegría. Si perdemos la paciencia y la alegría, el desánimo nos invade y todo lo vemos oscuro. La oscuridad se volverá luminosa si tenemos una actitud positiva, nos aceptamos cómo somos y recordamos que nuestra vida es comenzar y recomenzar con ánimo o sin él.

Nos cuenta Jean Giono en "El hombre que plantaba árboles" la vida de un personaje que planta una bellota, espera que crezca y repite este gesto miles de veces. El resultado es que consigue, con los años, transformar el paisaje de una tierra yerma y estéril en fértil, y cambia para siempre la vida de todos los habitantes de su región.

¿Se desanimó Hellen Keller? Probablemente en más de una ocasión porque tenía motivos pero con su coraje y perseverancia - a pesar de ser ciega y sorda - nos dejó un buen testimonio de superación, además de esta frase que encabeza este artículo que nos ayuda a soñar.

Es probable que ni tú ni yo vivamos situaciones como las de Hellen Keller pero tenemos las nuestras: un hijo o familiar conflictivo, una enfermedad, una convivencia difícil con alguien del trabajo, una situación económica precaria que no se resuelve o vivir con el gran dolor por la pérdida de un ser querido.

También tenemos aquellas limitaciones externas del ambiente que nos presionan: generalmente estamos rodeados de noticias escalofriantes que, en el peor de los casos, nos paralizan. Y, el desánimo, el mal humor, la soledad y las inseguridades son terreno abonado para permanecer inmóviles, desesperanzados y sin incentivos.

Procuremos cada uno de nosotros, no perder la esperanza, motor de nuestra vida y, vivamos con ilusión los ideales proyectados, insuflando ánimos a las personas que nos rodean.

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