diumenge, 14 de maig de 2017

Resiliencia educativa: Día a día en familia

Resiliencia educativa: Día a día en familia





En todas las situaciones hay una implicación emocional que puede convertirse en una acción que culmine con éxito o bien interferir negativamente en el resultado final. Cada emoción ofrece una disposición definida a la acción, de manera que el repertorio emocional de la persona y su forma de operar influirá decisivamente en el éxito o fracaso que obtenga en las tareas que emprenda”.
Daniel Goleman

Personas fuertes que en momentos de dificultad saben ser reilientes y superar adversidades: 
Además del “cartelito” de la piedra os dejo el ejemplo de la esposa de Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, Eleanor fue huérfana de madre a los cinco años y con un padre alcohólico. Ella supo capitalizar todo el sufrimiento de su infancia. La directora de su escuela de Londres Marie Souvestre, le ayudó a tener una buena autoestima y a convertirse en líder de su escuela. Como esposa del presidente de los Estados Unidos su papel fue clave para la aprobación en el año 1948 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La resiliencia nos habla, pues, de tener mecanismos para superar adversidades graves y no hay duda que adaptarse y superarse es la cualidad más importante para vivirla. No siempre nos encontraremos a escala familiar con ese nivel de tragedia de Elianor, a pesar de que con la crisis actualmente están aumentando los casos de pobreza en nuestro país y es terrible no poder dar de comer a los hijos e ir mendigando para vivir por esto hemos de poner medios en cosas pequeñas que surgen en nuestro día a día para tenir hijos responsables y recios.
¿Cómo ayudar a los hijos pequeños y adolescentes para adquirir la habilidad social de la resiliencia?: 
Deberíamos, por ejemplo, pedir su participación en las tareas del hogar de forma breve, concreta y clara, y procurar motivarlos para que las lleven a término. Añadiendo unos horarios, pautas o límites que se exigen con una actitud positiva y con un  tono de voz amable o que sabe esperar que el hijo se vaya interesando por el cumplimiento de sus obligaciones y tenga la satisfacción que produce el cumplimiento de su propia responsabilidad, una responsabilidad que se puede hacer crecer gradualmente según la edad.
Cómo agradecerán esta educación que se recibe en familia los compañeros de equipo de nuestros hijos a la hora del deporte por poder competir con personas recias o el  profesor que podrá exponer su lección con entusiasmo y despertar la curiosidad intelectual de sus discípulos, en lugar de perder el tiempo en ocuparse de la disciplina de la clase.
Para pensar en mayo … Preparemos fin de curso!