dijous, 3 de desembre de 2015

La década de los sesenta ("Batallitas")



Los años sesenta (“Batalitas”)

“La edad madura es aquella en la cual uno todavía es joven, pero con mucho más esfuerzo”.

Jean-Louis Barrault

Empiezo esta entrada del bloc haciendo unas breves pinceladas de recuerdos de las décadas tal y como muchos abuelos las vivimos, acompañados con las canciones de los Beatles.

Son vivencias que pueden ayudar a identificarnos y, sobre todo, a sentirnos útiles para enfatizar las diferencias en la manera de vivir de la mitad del siglo pasado respecto del siglo actual, y para que tanto los abuelos como los consuegros, los hijos y los nietos podamos ser más comprensivos unos con otros. Es cierto que para abuelos y padres cada día surgen elementos nuevos de todas las características y a gran velocidad, pero la verdad es que este siglo xxi es tan nuestro como de nuestros nietos, sólo que nosotros nos incorporamos antes. En lo que todos estamos de acuerdo, abuelos y padres, es en que los tiempos se han transformado y cambian de manera acelerada, si bien no ha habido ningún tipo de innovación que nos excluya de gozar de nuestros nietos e hijos, y que ellos disfruten de nosotros y de tener el privilegio de ir creando familia.

Muchas mujeres formábamos el colectivo de abuelas «no trabajadoras» y que daban vida a muchos hijos. Nos casábamos más o menos entre los veintiuno y los veinticinco años. Somos las protagonistas del denominado baby boom. Éramos muy jóvenes y la mayoría teníamos muchos años de posible fecundidad. Soñábamos con formar una familia numerosa donde los hijos fuesen la continuación de nuestro amor comprometido; deseábamos un hogar sólido, compacto, alegre y luminoso y nos preocupaban las dificultades. Nos habían educado para el esfuerzo. ¡El sueño se hizo realidad para muchas de nosotras…!

Somos las madres de estos hijos e hijas que hoy tienen entre cuarenta y cincuenta años, activos, recios, buenos, simpáticos y la mayoría con los mismos ideales que habíamos tenido tú y yo. Somos las abuelas que esperaban que el marido llegase al terminar el trabajo con los niños cenados y despiertos, esperando para dar el beso de buenas noches a su padre y darle así un rato de ternura y de alegría después de una larga jornada laboral, la misma que tenían y tienen las mujeres que trabajaban en el hogar... ¡nadie lo discute!

Nosotros pertenecemos a la vieja escuela. Somos la colección de abuelas que han hecho de todo: de gerentes de la economía doméstica, cocineras, cuidadoras sin pañales de un solo uso, o de chóferes, entre otras tareas, para recoger a los pequeños a la salida de los colegios o para acompañar a los abuelos al médico. Hemos realizado cursos de organización del hogar para ser más productivas contando los pasos para no perder ni un segundo… ¡Todo calculado! Así, hemos sido gestoras de recursos humanos y también psicólogas con el consultorio abierto —sobre todo los días festivos— para escuchar a toda la familia. Y todo esto sin secadoras de ropa, ni congeladores de tres estrellas, ni ordenadores para hacer la lista del supermercado, enviarla por Internet y recibir los productos necesarios para el buen funcionamiento de la casa, ni mail, ni wassApp para avisar de la reunión del colegio de nuestros hijos a un amplio grupo de padres… ¡Suerte que a veces hacíamos la cadena por teléfono!

Vivíamos la solidaridad, pese a que ni se hablaba de este valor con el nombre que ahora se ha encontrado; quedábamos con otras madres y nos turnábamos para las recogidas de los niños en la escuela: «Hoy me recoges a los míos, mañana ya te recogeré yo a los tuyos». Ahora nos apena que muchos vecinos ni se conozcan; en nuestra época nos teníamos tanta confianza que no sólo nos ayudábamos en la recogida o la entrega de los niños en la escuela, sino que con los del mismo rellano nos podíamos pedir cualquier cosa a cualquier hora: la típica cebolla, una taza de harina o lo que hiciese falta. También era habitual que viniese una vecina y te pidiese que la acogieras hasta que llegase el marido porque se había olvidado la llave en casa.

Deseo que estos recuerdos de época pasada nos ayude a valorar lo que ahora tenemos. Las personas siempre seguimos con la misma ilusión y corazón para amar a los demás y para educar a nuestros hijos dando testimonio de valores que les ayuden a ser felices… 

Hoy me ha gustado dejaros un poco de raíces antes de la Navidad para comprender mejor el legado de nuestros abuelos.

Vivamos estas fiestas con cariño y delicadeza hacia nuestros mayores.


Feliz Navidad 2015 y año 2016 con paz, serenidad y alegria!!!

dilluns, 5 d’octubre de 2015

En el día del docente


En el dia del docente

"La meta principal de la educación es la de crear personas que sean capaces de hacer cosas nuevas no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece."
Jean Piaget

Cualquier buen docente que se entrega a sus alumnos puede pasar a la historia. 
    No importa que su nombre quede escrito en un libro en letras de oro y pase a la posteridad, lo que importa realmente es que quede grabado en la cabeza y el corazón de nuestros hijos y les haya dejado, por su buen hacer, una buena huella intelectual y humana.
    Seguro que si lo pensamos bien, hay algún profesor que dejó huella en nuestra infancia, ya sea por el interés que nos suscitó por alguna materia, por la influencia que tuvo en la decisión sobre los estudios que seguimos o por muchos otros aspectos de nuestra formación humana.
A continuación os muestro la correspondencia que mantuvieron Albert Camus y Germain Louis, el buen profesor del insigne Premio Nobel:

París, 19 de noviembre de 1957
Querido señor Germain:
Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.
Lo abrazo con todas mis fuerzas.
Firmado: Albert Camus

Argelia, 30 de abril de 1959
Mi pequeño Albert:
He recibido, enviado por ti, el libro Camus, que ha tenido a bien dedicarme su autor, el señor J.-Cl. Brisville.
Soy incapaz de expresar la alegría que me has dado con la gentileza de tu gesto ni sé cómo agradecértelo. Si fuera posible, abrazaría muy fuerte al mocetón en que te has convertido, y que seguirá siendo para mí, mi pequeño Camus.
Todavía no he leído la obra, salvo las primeras páginas. ¿Quién es Camus? Tengo la impresión de que los que tratan de penetrar en tu personalidad no lo consiguen. Siempre has mostrado un pudor instintivo ante la idea de descubrir tu naturaleza, tus sentimientos. Cuando mejor lo consigues es cuando eres simple, directo. ¡Y ahora, bueno! Esas impresiones me las dabas en clase. El pedagogo que quiere desempeñar concienzudamente su oficio no descuida ninguna ocasión para conocer a sus alumnos, sus hijos, y éstas se presentan constantemente. Una respuesta, un gesto, una mirada, son ampliamente reveladores. Creo conocer bien al simpático hombrecito que eras y el niño, muy a menudo, contiene en germen al hombre que llegará a ser. El placer de estar en clase resplandecía en toda tu persona. Tu cara expresaba optimismo.
He visto la lista en constante aumento de las obras que te están dedicadas o que hablan de ti. Y es para mí una satisfacción muy grande comprobar que tu celebridad (es la pura verdad) no se te ha subido a la cabeza. Sigues siendo Camus: bravo.
Firmado: Germain Louis

Mi amigo pedagogo Gregorio Luri puede sustituirme en el comentario que yo haría a estas magníficas cartas. En un artículo de marzo de 2010 en La Vanguardia, él describía así esta correspondencia.
“En los años veinte del siglo pasado había un maestro en Argel. Era uno de esos maestros de la escuela republicana francesa que entendían la docencia como la misión de acompañar a los alumnos en su tránsito hacia la plena ciudadanía. Tenía más de treinta en su clase. Entre ellos un niño huérfano de padre, que vivía con su madre analfabeta, un hermano un poco mayor y una abuela cascarrabias empeñada en que los niños comenzaran a trabajar cuanto antes. ¿Acaso podían aprender algo útil huroneando entre los libros? Por si acaso, en casa no había ni uno. Aquel niño era tan pobre que vivía su pasión por el fútbol desde la ingrata posición de portero, el puesto en el que menos se desgastan los zapatos. Su madre lo había educado para que, sin perder la conciencia de su situación económica, no se rindiera al fatalismo de la miseria. Era, aparentemente, otro niño travieso al que le gustaba liberar a los animales de la perrera y tenía los puños preparados por si tenía que enfrentarse a un matón de patio. Su lengua no era el francés, sino el pataouète, el dialecto hablado en Argelia. Pero su maestro era un maestro. ¿Y qué es un maestro sino el celoso amante de lo mejor que podemos llegar a ser? Lo ayudó a dejar de ser extranjero en su propia lengua, le logró una beca y lo guió por la fascinación de la palabra. En clase, al acabar las lecciones, escuchaba con la imaginación encendida el capítulo de la novela que su maestro leía con voz bien timbrada como gesto de despedida. El día que se presentó al examen para el acceso a la secundaria, se limpió los zapatos de portero hasta dejarlos relucientes. En la puerta del liceo lo esperaba su maestro, con un croissant en la mano, por si no había desayunado lo suficiente. Este maestro cabal se llamaba Louis Germain. Treinta años después, a finales de noviembre de 1957, Germain recibió una carta fechada en París. Era de su alumno, que había obtenido el Nobel de literatura. La leyó emocionado: «Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de todo esto». Firmaba, Albert Camus. Luego Camus hizo una descripción deliciosa de su maestro en El primer hombre, la novela inconclusa que llevaba en el coche en el que murió, recordando que fue él quien le hizo sentirse digno de descubrir el mundo. No conozco un elogio más digno para un maestro”.
¡¡¡¡Gracias queridos maestros!!!
5 octubre del 2015


diumenge, 20 de setembre de 2015

El domingo es para reponer fuerzas.

El domingo es para reponer fuerzas


Si decía Cervantes que la música calmaba los ánimos más destemplados hoy, tercer domingo de septiembre, después del inicio de curso, de cambio de hábitos y de poner esfuerzo para tenerlo todo en orden te aconsejo Música para descansar y contemplar.

He encontrado estos apuntes de algún internauta que escribía y yo lo copio sin poner su nombre porque no lo sé, pero sé que no es mío porque no soy experta en este tema:

“Para el insomnio:
- Nocturnos de Chopin (op. 9 nº 3; op. 15 nº 22; op. 32 nº 1; op. 62 nº 1)

Para la depresión:
- Música acuática de Haendel

Para la ansiedad:
- La sinfonía Linz, k425 de Mozart

Para el dolor de cabeza:
- Sueño de amor de Franz Listz

Para aumentar tu energía:
- La obertura de Guillermo Tell de Rossini”

Gracias a nuestro amigo desconocido…

¡Hasta pronto, voy a aumentar mi energía!

Feliz entrada de curso escolar y a contemplar, descansar y divertirse con los nuestros... Esto sí: con música de fondo.
Alimenta tu espíritu con música. Contempla y descansa, es domingo.


divendres, 3 de juliol de 2015

Acompañar en vacaciones escolares: Comprensión

Acompañar en vacaciones escolares: Comprensión

Tiempo de vacaciones escolares, de ritmo menos acelerado, de comunicación confiada. Seguimos siendo padres amables que lo pasamos bien con los hijos y deseamos que este verano del 2015 les quede en su corazón para saberse más libres porque se saben muy queridos. El clima del hogar en verano debe ser relajado con horarios pensados y con la participación de todos porque todos padres e hijos necesitamos cargar pilas. Por ello los padres siguen marcando límites pero con comprensión. Los dogmatismos no entran en educación.

Os recomiendo el libro editado por Eunsa del que os adjunto cubierta. Si tenemos orden todo fluye con normalidad y el peso de las tareas se reparte mejor. Os dejo unos párrafos de "Autoridad y libertad en la educación de los hijos":

- “No se puede ser a la vez tirano y consejero”, dice Gandalf en El Señor de los anillos, de Tolkien. Una frase como esta ya nos predispone a entender que no hemos de tiranizar a los hijos sino acompañarlos. Apreciamos mucho nuestra libertad personal. Todos nos enojamos cuando nos presionan, nos controlan o nos quieren organizar. ¿Por qué no nos aplicamos este pensamiento y valoramos las diferentes maneras de actuar de nuestros hijos para ser sus amigos y consejeros en lugar de unos “mandones”?

Si es necesario dar nuestra opinión para evitar un mal, seguro que lo tendremos que hacer; pero, si queremos ser personas prudentes y discretas, no nos tendríamos que permitir el lujo de invadir espacios que no nos corresponden, ni haría falta dar nuestra opinión continuamente al hijo adolescente, a un familiar, al compañero o al amigo. Si lo hiciéramos quizás coartaríamos su iniciativa y su libertad y no seríamos lo bastante respetuosos con su intimidad.

Los padres, antes de tomar una decisión, tenemos que preguntar y asesorarnos. No es conveniente ir tan seguros y prepotentes por la vida que parezca que no necesitamos nada de nadie (es ridículo aquello de “a mi nadie tiene que decirme cómo tengo que guiar a mi hijo”). Si no escuchamos nos equivocamos: quizás esa vecina a la que dejamos el niño cuando necesitamos salir sin él, y que ve cómo juega y se comporta con sus amigos, nos podría dar algunas ideas para saber tratarlo mejor.

No seamos dogmáticos. Hoy, para convivir democráticamente con los que nos cobijamos bajo el mismo techo, hemos de saber captar las distintas sensibilidades a fin de no quedarnos con prejuicios, etiquetas o criterios desfasados sobre el día a día de nuestros hijos en la escuela o en el tiempo de ocio.

Recordamos una película en la que se ve una cualidad que ayuda a combatir el autoritarismo: la flexibilidad. Se trata de Billy Elliot, que dirigió Stephen Daldry en el año 2000. El guionista, Lee Hall, se había inspirado en unos hechos acaecidos durante su infancia, en la década de 1980, una época dura para la clase obrera inglesa.

Sintetizo el argumento: Billy, un niño de once años que vive en un pueblo minero de Inglaterra, frustra las expectativas familiares al preferir la danza al boxeo. El profesor de boxeo cuenta al padre de Billy que éste no asiste a clase; el padre, enojado, le riñe un día que lo encuentra en la clase de ballet. En casa se produce una escena violenta con frases subidas de tono. El padre, un rudo minero, no puede entender que Billy dedique parte de su tiempo a una actividad que no tiene (según él) nada de masculina, y recuerdo que le dice: “Hijo, a partir de ahora te olvidarás del ballet... Yo me rompo el espinazo por cincuenta peniques y tú... ¡No, desde hoy te quedarás aquí a cuidar a tu abuela...!”

Billy, al recibir este rapapolvo de su padre, se escapa de casa y baila y baila por las calles; una escena preciosa, por cierto.

El padre resuelve los conflictos a partir del autoritarismo y la agresividad. Por el contrario, Billy busca negociar y pactar para conseguir su objetivo.

En este drama, finalmente, el padre rectifica y queda extasiado ante el talento de su hijo, que triunfa en la danza profesional. Descubre un mundo que no conocía y, con la colaboración de su hijo mayor, apoya con decisión el sueño de Billy de “volar como un pájaro”. Un hombre duro como el padre de Billy ha sabido claudicar y ha dejado de proyectarse en su hijo".
Hasta aquí estos párrafos.

Los padres seguimos educando y no somos dogmáticos. La flexibilidad nos ayuda a los padres a reconocer nuestros defectos a pedir perdón y a tener una mirada de cariño hacía todos los hijos... especialmente a aquel niño que ha suspendido o que tiene menos facilidad para ser agradable.

Buen humor, ser positivos, comer juntos con sobremesas sin móbiles... pequeñas propuestas con las que os deseo de corazón unas felices vacaciones.



dilluns, 18 de maig de 2015

Educar en la Amistad y la Sociabilidad

Reflexiones sobre la amistad (II)

(En catalán está editado por Meteora tengo un ensayo "Teixint el tapís de l'amistat". De lectura  interesante
para padres y jóvenes)

La amistad es el valor que ayuda a la persona, ser sociable por naturaleza, a comunicarse y a perfeccionarse en compañía de sus amigos. Es una relación de reciprocidad donde especialmente la confianza juega un papel importante. Es un valor que ayuda a ser mejor y desde este nivel lo reflexionaremos. En el hogar, nuestros hijos e hijas encontrarán el modelo para vivir sin estar aislados y para aprender a crecer y a madurar personalmente. La amistad es un compartir afectos, anima a darse y a dar, a recibir y a comprender al otro, no por pura simpatía, sino por el conocimiento que se fomenta con el trato.

Aspectos importantes para vivir en familia: 

1. Que entre padres e hijos se consiga una verdadera amistad para hablar todos los temas, procurando no ser dogmáticos y saber preguntar con delicadeza, sin herir la sensibilidad. Confiar siempre en lo que dicen y creer todo lo que nos explican. Saber corregir con suavidad, pero con la sinceridad que crea el vínculo afectivo de la relación padres-hijos. Aprovechar momentos de descanso para disfrutar juntos de las aficiones de los hijos.

2. Que en la familia no se haga nunca ninguna crítica, ni juicio, ni murmuración de nadie. Recuerdo haber leído "el triple filtro" de Sócrates cuando le querían explicar algo de un conocido. Él preguntaba si reunía estos tres aspectos: la Verdad, la Bondad, y la Utilidad; si estas tres premisas no se encontraban, respondía al que quería explicar algo de otro: "si lo que me quieres decir no sabes si es verdad, si es bueno o incluso útil, ¿por qué me lo quieres decir?"

3. Que se enseñe con el ejemplo como se acoge siempre a quien viene a casa: con amabilidad, con respeto. Que siempre estén abiertas las puertas del hogar de los padres para recibir los amigos y amigas de los hijos, aunque este hecho represente un trabajo añadido. En la adolescencia se debe tener mucho cuidado en saber quienes son los del grupo de nuestro hijo, por ser una edad muy influenciable.

4. Que vean que sabemos perdonar si nos hemos sentido ofendidos. Agradecidos si nos han hecho un favor. Dispuestos a ayudar si alguien nos necesita. Que nunca utilizamos la amistad para recibir ningún privilegio. Que se dé ejemplo de desinterés, sino no seria amistad. Consejos a los jóvenes para conservar a los amigos La lealtad es un elemento necesario para tener una amistad duradera y estable con una persona; un amigo es un tesoro, que se tendrá que cuidar y proteger. En el ámbito de la lealtad, se deben de considerar muy importantes: la defensa del buen nombre del amigo o de la amiga, la discreción para guardar las confidencias y el respeto para velar por su intimidad. Comprender las ideas y los sentimientos de los demás. Se podrán tener amigos o amigas que no piensen igual que uno, pero cuando hay un afecto sincero se aceptan, si bien se hace un intercambio de pensamientos que animan a la mejora personal por las dos partes. Saber seleccionar a los amigos por su comportamiento.
 

No es un amigo. Un amigo que traiciona explicando a los demás nuestros sentimientos, un amigo que busca la complicidad de compartir marihuana o alcohol, por ejemplo, no tiene las características del buen amigo, que normalmente se encuentra por intereses comunes de estudios, de deporte, de escuela y que comporta el requisito de la amistad: procurar el bien del otro. Tener la honestidad de saber guardar un secreto. La amistad siempre está basada en la confianza, que no se puede traicionar. Saber estar siempre junto a los amigos y amigas cuando lo necesitan. Podemos hacer una lista de cualidades entre las que no pueden faltar la generosidad, la humildad, la amabilidad, la puntualidad, la cortesía... pero lo que interesa es preservar la amistad de contactos que la malogren. 
Dice Aristóteles: "Algunos creen que para ser amigos es suficiente querer, como si para estar sano, solo hiciera falta desear la salud".
(Extraído de mi portal www.vidadefamilia.org)
Enlace a entrevista del programa l'Illa de Robinson de Punt Avui tv: http://www.elpuntavui.tv/video.html?view=video&video_id=127957346

dissabte, 21 de març de 2015

Educar en la amistad y la sociabilidad

Educar en la amistad y en la sociabilidad (I)



Hoy reflexionemos juntos cómo ayudar a vivir la amistad y la sociabilidad a nuestros hijos. No puede ser un tema olvidado en la educación. (Os comunico que  tengo un título nuevo para mis lectores/as en catalán “Teixint el tapís de l’amistat”). Tener amigos es un bien preciado porque nos anima a darnos y en la generosidad está el núcleo de la felicidad.
Amar y ser amado sin esperar nada a cambio se halla en una buena amistad, amistad que apoya, acompaña, aleja tristezas y proporciona felicidad.
En todas partes y por todas partes se habla de felicidad. Y los que más hablan de ello son las madres y los padres. Desean que sus hijos sean felices desde el momento del nacimiento y la contemplación de su crecimiento los motiva para mejorar personalmente cada día algo más y transmitirlo. Recordemos que en latín amicitas, amicus, (amistad) son derivados de amare (amar).
Somos seres sociables y haciendo pasos de mejora personal es como motivaremos a los hijos a tener buenos amigos, a encontrarlos, a saber tratarlos, a conservarlos por este testimonio positivo que les resultará atractivo. Tenemos que ser padres afables con todos, que lucen con luz propia y así poder atraer la mirada de los hijos.
El deseo de felicidad y que los hijos sean felices, lo tenemos todos y todas. Muchas veces debo desplazarme en taxi para ir por un lado al otro a dar charlas en escuelas y, los taxistas - a pesar de que encuentro de optimistas o de muy gruñones - todos, todos, tienen un denominador común: una predilección especial para hablarme de sus hijos. Generalmente hacen esfuerzos para facilitarlos escuelas o actividades para encontrar buenos compañeros, les preocupa que no queden aislados o bien que, por la experiencia del taxista de “recoger” por la noche a chicos o chicas medio bebidos, no entren en el mundo del alcohol.
Con padres de escuelas me pasa lo mismo que con los taxistas, dan importancia a las reuniones para tratar temas de educación que se los facilitan las AMPAS. Van haciendo sus grupos cuando se acaba la sesión y conversan de sus hijos, se hacen amigos. También con conversaciones con adolescentes, me repiten lo mismo, les gusta reunirse y hacer proyectos con sus amigos. Los intereses de los adultos y de los jóvenes coinciden, necesitan asegurar la amistad.
Si decimos que el quid de la felicidad lo encontramos en ser queridos y en querer es natural que lo demostremos con hechos.
Que no nos pase como aquel chico enamorado que escribía a su novia:

"Para venirte a ver atravesaría montañas de fuego, para venirte a ver pisaría cuchillos afilados. Ahora bien si el sábado llueve no te vendré a ver”.

Habrá que demostrar a los amigos que los apreciamos con actos pequeños y grandes hechos con amor y por amistad y educar las emociones y el corazón de nuestros hijos para que sepan exteriorizar sus sentimientos con sus amigos, también. 
Nuestros hijos nos ven y nos imitan. Saben como tratamos a los amigos...



dimecres, 11 de març de 2015

Asertividad "versus" toxicidad

Asertividad versus toxicidad
“El corazón ve cosas que el ojo no puede ver. No conozco otro signo superior que el de la bondad”.
(Proverbios)
Nuestros hijos y nosotros mismos tenemos una manera de ser y de hacer según unos criterios que hemos ido interiorizando a lo largo de los años.Podemos enseñar a nuestros hijos a tratar a los demás sin menospreciar a nadie y motivarlos para que sean recios a la hora de saber decir Sí y No.Ese comportamiento, cuando se ha ejercitado la superación personal, nos hará ser asertivos  que es, sencillamente, tener empatía, flexibilidad, autocontrol y autoestima, habilidades de la cuales ya he hablado en este bloc.
La asertividad es una habilidad social que se puede cultivar y mejorar; pieza fundamental para encajar en el rompecabezas de la convivencia y que enseñamos a nuestros hijos con el testimonio personal.
Si reflexionamos juntos destacando la importancia de la asertividad, es para evitar las toxicidades que pueden influir negativamente en nuestro estado de ánimo y en el de nuestros hijos. (Hará falta tenerles confianza, sobre todo si son adolescentes, para comunicarnos a fondo si observamos  amistades o relaciones perjudiciales o, incluso, invitar a casa al “personaje” que nos parece que los intoxica, para conocerlo bien).

Tengo que deciros que pienso que no hay personas tóxicas… nunca me ha gustado etiquetar… pero sí que hay comportamientos tóxicos, que pueden desestabilizarnos y amargarnos la vida.

Distingamos la toxicidad de las personas que tratamos, controladoras y dominantes, cuyas quejas y comentarios negativos menudean en sus conversaciones, así como, su insensibilidad para ponerse en el lugar del otro.



diumenge, 8 de febrer de 2015

El valor de la gratitud

El valor de la gratitud

(publicada en fluvium.org, de Victoria Cardona
)

"La gratitud no es sólo la mayor de las virtudes. 
Está emparentada con todas las demás". 
Marco Tulio Cicerón



Un día en mi casa veía la película Los chicos del coro, dirigida por Christophe Barratier, que narra la vida de Clément Mathieu, un profesor de música en paro que en el año 1949 trabaja de vigilante en un internado de reeducación de menores, película, pues, basada en una historia real. En el momento preciso que yo recordaba que me había impactado en el cine, retrocedí en el DVD para escuchar la frase en la que se nota el cambio de actitud del pequeño cantor, protagonista de la historia.
Recordemos la escena:
        Han invitado al Patronato del reformatorio para que escuche cómo cantan los niños. La fama de la coral ha llegado a sus oídos. En un rincón está Morange, disgustado, sin querer participar. Cuando se une al final de la canción, se establece la mirada de complicidad entre el niño y su profesor. Es cuando Clément Mathieu piensa emocionado: "En los ojos de Morange, que llevaba también mi compás, leí de pronto muchas cosas: el orgullo, la alegría de sentirse perdonado y también y, esto era nuevo para él, casi agradecimiento".
        El descubrimiento de un niño, atrapado por el dolor, que muchos de nuestros hijos lo conocen en la primera infancia si los padres somos también agradecidos.
        Saber agradecer repercute en la bondad personal, favorece las relaciones familiares, la de amistad y ayuda a nuestro hijo a valorar el trabajo del profesor --en su etapa escolar-- para tratarlo con respeto.
        Quiero destacar que dar las gracias es una de las primeras palabras que hay que enseñar en los primeros pasos de nuestros hijos pequeños y la primera para repetirla en familia con total sinceridad, un término que debe salir del fondo del corazón.
        En casa y en el colegio muchos niños aprenden el agradecimiento a partir de filmes que se ven y se debaten luego en familia o con profesores y compañeros de aula.
        El cine es importante para que se asimilen en la vida muchos valores; no sólo el de la gratitud que aparece en Los chicos del coro sino en otras que elegimos para ver con nuestros hijos.
        El productor de "La misión" y "Carros de fuego", David Puttnam, opina: "Las películas son mucho más que entretenimiento: sirven para reforzar o socavar los valores de una sociedad. Como cineastas, tenemos una gran responsabilidad porque dejamos una impronta de imágenes y pensamientos que duran toda una vida".
        En estas dos películas del citado productor encontramos valores como la amistad, la lealtad, el amor a los demás por amor a Dios, el esfuerzo, el compañerismo o el espíritu de sacrificio.
Muchas películas de juventud han quedado en nuestra memoria, es por ello que, como padres, nos importa dirigir el buen gusto de nuestros hijos en edades en que el cine influye en ellos.

(He añadido al artículo que mandé a Fluvium, el cartel de Jappeloup porque la vi este fin de semana (alquilada en el vídeo cercano) y la recomiendo para verla en familia y comentarla).

dimarts, 20 de gener de 2015

Autoridad y libertad en la educación de los hijos.

Autoridad y libertad en la educación de los hijos.

Con ilusión os presento la edición de este libro que se puede encargar y comprar en vuestra librería, editado por EUNSA. /Edición de bolsillo, precio módico).
Os dejo enlace de Casa del Libro:
http://www.casadellibro.com/libro-autoridad-y-libertad-en-la-educacion-de-los-hijos/9788431330286/2494883
Muchas veces os he recordado en este bloc la necesidad de educar en la libertad y de fomentar en nosotros esta autoridad buena para llevar a cabo este ideal prioritario en educación.
Me encantaría recibir vuestros comentarios una vez leído el libro. He procurado escribir para madres, padres, tíos, tías, adolescentes... todos, todos, queremos vivir la libertad y ser felices. ¿Cómo?
...

Cervantes le hace decir al Quijote: ... por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.