dimecres, 11 de març de 2015

Asertividad "versus" toxicidad

Asertividad versus toxicidad
“El corazón ve cosas que el ojo no puede ver. No conozco otro signo superior que el de la bondad”.
(Proverbios)
Nuestros hijos y nosotros mismos tenemos una manera de ser y de hacer según unos criterios que hemos ido interiorizando a lo largo de los años.Podemos enseñar a nuestros hijos a tratar a los demás sin menospreciar a nadie y motivarlos para que sean recios a la hora de saber decir Sí y No.Ese comportamiento, cuando se ha ejercitado la superación personal, nos hará ser asertivos  que es, sencillamente, tener empatía, flexibilidad, autocontrol y autoestima, habilidades de la cuales ya he hablado en este bloc.
La asertividad es una habilidad social que se puede cultivar y mejorar; pieza fundamental para encajar en el rompecabezas de la convivencia y que enseñamos a nuestros hijos con el testimonio personal.
Si reflexionamos juntos destacando la importancia de la asertividad, es para evitar las toxicidades que pueden influir negativamente en nuestro estado de ánimo y en el de nuestros hijos. (Hará falta tenerles confianza, sobre todo si son adolescentes, para comunicarnos a fondo si observamos  amistades o relaciones perjudiciales o, incluso, invitar a casa al “personaje” que nos parece que los intoxica, para conocerlo bien).

Tengo que deciros que pienso que no hay personas tóxicas… nunca me ha gustado etiquetar… pero sí que hay comportamientos tóxicos, que pueden desestabilizarnos y amargarnos la vida.

Distingamos la toxicidad de las personas que tratamos, controladoras y dominantes, cuyas quejas y comentarios negativos menudean en sus conversaciones, así como, su insensibilidad para ponerse en el lugar del otro.



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